{"id":16150,"date":"2021-10-10T05:00:00","date_gmt":"2021-10-10T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=16150"},"modified":"2021-10-13T17:04:49","modified_gmt":"2021-10-13T16:04:49","slug":"eucaristia-y-santa-misa-fuente-y-hogar-de-la-fe-del-catolico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/omnes.blog\/?p=16150","title":{"rendered":"Volver a Misa. Volver a casa"},"content":{"rendered":"\n<p>\u201cTodo compromiso de santidad, toda acci\u00f3n orientada a realizar la misi\u00f3n de la Iglesia, toda puesta en pr\u00e1ctica de planes pastorales, ha de sacar del Misterio eucar\u00edstico la fuerza necesaria y se ha de ordenar a \u00e9l como a su culmen\u201d. Esta afirmaci\u00f3n, que encontramos en la enc\u00edclica <em>Ecclesia de Eucharist\u00eda,<\/em> resume la centralidad del misterio eucar\u00edstico en la vida de la Iglesia y, en consecuencia, en la de cada uno de los cristianos.<\/p>\n\n\n\n<p>La Eucarist\u00eda, y, por tanto, la Santa Misa, no son \u201cuna cosa m\u00e1s\u201d o \u201calgo bueno\u201d que hacemos los cristianos, por ejemplo, cuando asistimos al sacrificio eucar\u00edstico. Somos cristianos porque Dios nos ha salvado, y cada celebraci\u00f3n eucar\u00edstica actualiza ese misterio de la salvaci\u00f3n: vida, pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo. \u201cActualiza\u201d, renueva, riega\u2026 cuando afirmamos que la Eucarist\u00eda vivifica la Iglesia estamos subrayando que su falta dejar\u00eda sin ox\u00edgeno la propia Iglesia.<\/p><div class=\"lerox-placement-margin\" style=\"margin:32px 0 32px 0;\"><div class=\"lerox-ad lerox-ad-image\" data-ad-id=\"1\"><a href=\"https:\/\/leroxstudio.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/www.url_.com_.gif\" width=\"800\" height=\"850\" alt=\"\" loading=\"lazy\" style=\"display:block;max-width:100%;\"><\/a><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>Sin la Eucarist\u00eda, efectivamente, no podemos vivir porque la sencilla raz\u00f3n de que, sin ella, no podr\u00edamos vivir la vida cristiana. El <em>Catecismo<\/em> se\u00f1ala esta unidad indisoluble de manera inequ\u00edvoca cuando afirma que \u201csi los cristianos celebramos la Eucarist\u00eda desde los or\u00edgenes, y con una forma tal que, en su substancia, no ha cambiado a trav\u00e9s de la gran diversidad de \u00e9pocas y de liturgias, es porque nos sabemos sujetos al mandato del Se\u00f1or, dado la v\u00edspera de su pasi\u00f3n: \u2018Haced esto en memoria m\u00eda\u2019\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/20210927T1445-MASS-MIGRANTS-REFUGEES-DORSONVILLE-1509131.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16153\" width=\"410\" height=\"293\" srcset=\"https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/20210927T1445-MASS-MIGRANTS-REFUGEES-DORSONVILLE-1509131.jpg 500w, https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/20210927T1445-MASS-MIGRANTS-REFUGEES-DORSONVILLE-1509131-300x214.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 410px) 100vw, 410px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de la Eucarist\u00eda entramos en el misterio de Dios por la acci\u00f3n de gracias y alabanza al Padre, como memorial del sacrificio de Cristo y de su Cuerpo y como presencia de Cristo por el poder de su Palabra y de su Esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin la participaci\u00f3n en la Santa Misa un cat\u00f3lico no est\u00e1 completo. La acci\u00f3n caritativa, las buenas obras\u2026 etc., nacen de este mismo principio de amor divino del que el sacrificio de la cruz que se renueva en la misa constituye su m\u00e1s sublime ejemplo.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, Dios es amor, es caridad. La caridad es la naturaleza de Dios y la Eucarist\u00eda es sacramento de la caridad: \u201cEl don que Jesucristo hace de s\u00ed mismo, revel\u00e1ndonos el amor infinito de Dios por cada hombre\u201d. El <strong>Papa Francisco<\/strong> en su catequesis del 13 de diciembre de 2017 lo explicaba de modo similar: \u201c\u00bfC\u00f3mo podemos practicar el Evangelio sin sacar la energ\u00eda necesaria para hacerlo, un domingo despu\u00e9s de otro, en la fuente inagotable de la Eucarist\u00eda? No vamos a misa para dar algo a Dios, sino para recibir de \u00c9l aquello de lo que realmente tenemos necesidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Toda la Iglesia \u2013gloriosa, purgante y militante\u2013 est\u00e1 presente, y participa cada vez que se celebra el sacrificio eucar\u00edstico, as\u00ed lo describe un converso, <strong>Scott Hahn,<\/strong> en su libro <em>La cena del Cordero<\/em>: \u201cEl cielo esta aqu\u00ed. Lo hemos visto sin velo. La comuni\u00f3n de los santos est\u00e1 a nuestro alrededor con los \u00e1ngeles en el monte Si\u00f3n, cada vez que vamos a misa\u201d, una descripci\u00f3n que se asemeja a la que podemos encontrar en el Catecismo cuando destaca que \u201cla Iglesia ofrece el Sacrificio Eucar\u00edstico en comuni\u00f3n con la sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda y haciendo memoria de ella, as\u00ed como de todos los santos y santas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">No se trata s\u00f3lo de <em>ir<\/em> a misa<\/h3>\n\n\n\n<p>Para muchos fieles, asistir a la Santa Misa puede asemejarse a entrar en un museo de arte moderno en el que se desconocen las claves de interpretaci\u00f3n. A veces ha pesado, en la formaci\u00f3n cristiana, la insistencia en la obligatoriedad de ir a misa, as\u00ed expresado: ir a misa, y no tanto en la necesidad del alimento espiritual que recibimos cada vez que asistimos al sacrifico del altar, muy especialmente, a trav\u00e9s de la comuni\u00f3n sacramental y que es lo que, realmente, otorga la vida a nuestra fe.<\/p>\n\n\n\n<p>En la misa tomamos un sustento indispensable que, si faltara, nos llevar\u00eda, de manera inexorable, a morimos de hambre espiritualmente. Al igual que nuestra condici\u00f3n humana nos \u201cobliga\u201d a alimentarnos para continuar viviendo, la participaci\u00f3n en la vida de Cristo necesita ser alimentada con la comuni\u00f3n. En ning\u00fan momento como en la comuni\u00f3n \u201csomos lo que comemos\u201d, participamos de manera real en la naturaleza divina que se hace carne de nuestra carne: \u201cLa incorporaci\u00f3n a Cristo, que tiene lugar por el Bautismo, se renueva y se consolida continuamente con la participaci\u00f3n en el Sacrificio eucar\u00edstico, sobre todo cuando \u00e9sta es plena mediante la comuni\u00f3n sacramental. Podemos decir que no solamente cada uno de nosotros recibe a Cristo, sino que tambi\u00e9n Cristo nos recibe a cada uno de nosotros. \u00c9l estrecha su amistad con nosotros: \u2018Vosotros sois mis amigos\u2019 (Jn 15, 14). M\u00e1s a\u00fan, nosotros vivimos gracias a \u00c9l: \u2018el que me coma vivir\u00e1 por m\u00ed\u2019 (Jn 6, 57). En la comuni\u00f3n eucar\u00edstica se realiza de manera sublime que Cristo y el disc\u00edpulo \u2018est\u00e9n\u2019 el uno en el otro. (Ecclesia de Eucharistia, 22).<\/p>\n\n\n\n<p>Ir a misa es entrar, f\u00edsica y espiritualmente en la historia de la salvaci\u00f3n, uniendo nuestra historia personal, circunstancias coyunturales, anhelos y proyectos, a la vida y al coraz\u00f3n de Cristo. Participar en la misa requiere este convencimiento que, quiz\u00e1s en ocasiones, hemos olvidado resaltar.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacer de todo nuestro d\u00eda una misa, como aconsejaba san Josemar\u00eda Escriv\u00e1, no ser\u00e1 posible sin una participaci\u00f3n activa en la liturgia eucar\u00edstica. En este sentido, apunta <em>Sacramentum Caritatis<\/em>, esta participaci\u00f3n no dar\u00e1 su fruto si \u201cse asiste superficialmente, sin antes examinar la propia vida. Favorece dicha disposici\u00f3n interior, por ejemplo, el recogimiento y el silencio, al menos unos instantes antes de comenzar la liturgia, el ayuno y, cuando sea necesario, la confesi\u00f3n sacramental. Un coraz\u00f3n reconciliado con Dios permite la verdadera participaci\u00f3n. En particular, es preciso persuadir a los fieles de que no puede haber una<em> actuosa participatio<\/em> en los santos Misterios si no se toma al mismo tiempo parte activa en la vida eclesial en su totalidad, la cual comprende tambi\u00e9n el compromiso misionero de llevar el amor de Cristo a la sociedad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Reconocer en la liturgia y en el misterio de la Santa Misa la historia de la Salvaci\u00f3n es clave para valorar y situarla en el centro de la vida de todo cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los cat\u00f3licos necesitamos una formaci\u00f3n lit\u00fargica y eucar\u00edstica a trav\u00e9s de la que acceder, comprender y aplicar todo aquello que se realiza, f\u00edsica y sacramentalmente en la celebraci\u00f3n de la Santa Misa.<\/p>\n\n\n\n<p>En los albores del tercer milenio san Juan Pablo II subrayaba la necesidad de \u201crecuperar las motivaciones doctrinales profundas que son la base del precepto eclesial, para que todos los fieles vean muy claro el valor irrenunciable del domingo en la vida cristiana\u201d (Dies Domini, 6).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La Eucarist\u00eda hace la Iglesia<\/h3>\n\n\n\n<p>Participar de modo pleno en la misa en la Iglesia presupone hacerlo en cuerpo y alma. \u00c9sta es una de las principales razones por las que nunca puede ser equiparable participar en la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda de manera \u201cvirtual\u201d, aunque haya quienes por su condici\u00f3n f\u00edsica no puedan hacerlo de otro modo, que real. De hecho, la Iglesia ha previsto que quienes no pueden asistir a la celebraci\u00f3n comunitaria de la Eucarist\u00eda puedan recibir la comuni\u00f3n sacramental en los lugares en los que se encuentren, ya sea por enfermedad o impedimento, \u00bfpor qu\u00e9? Porque, adem\u00e1s de la comunidad que se hace presente en la celebraci\u00f3n de la Santa Misa \u2013el pueblo de Dios que se re\u00fane y hace presente a Cristo entre ellos- la participaci\u00f3n efectiva en la Iglesia se realiza de modo pleno a trav\u00e9s de la comuni\u00f3n sacramental. As\u00ed lo recoge san Juan Pablo II en <em>Ecclesia de Eucharistia<\/em>, cuando se\u00f1ala el influjo causal de la Eucarist\u00eda en los or\u00edgenes mismos de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser cat\u00f3lico implica pues, la participaci\u00f3n sacramental: \u201cLa fe de la Iglesia es esencialmente fe eucar\u00edstica y se alimenta de modo particular en la mesa de la Eucarist\u00eda. La fe y los sacramentos son dos aspectos complementarios de la vida eclesial. La fe que suscita el anuncio de la Palabra de Dios se alimenta y crece en el encuentro de gracia con el Se\u00f1or resucitado que se produce en los sacramentos\u201d (Sacramentum Caritatis,6).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u201cAyuno eucar\u00edstico\u201d de la pandemia<\/h3>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/hugogonzalez57-1589752188214-cathopic.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16151\" width=\"-4\" height=\"-2\" srcset=\"https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/hugogonzalez57-1589752188214-cathopic.jpg 500w, https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/hugogonzalez57-1589752188214-cathopic-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Millones de creyentes han vivido una situaci\u00f3n in\u00e9dita en los \u00faltimos meses: la imposibilidad de acercarse, de manera frecuente o incluso por meses, a los sacramentos y, en especial, a la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica a causa de la pandemia de coronavirus.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cat\u00f3licos del mundo entero han experimentado, en su carne y en su fe, el cierre de templos y la prohibici\u00f3n de las reuniones. Han experimentado tambi\u00e9n la fragilidad humana, la enfermedad y, al mismo tiempo, la entrega de muchos sacerdotes, as\u00ed como la tristeza de la muerte de no pocos presb\u00edteros, religiosas y religiosos debido a la Covid19.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, los sacerdotes vivieron el hecho, ins\u00f3lito, de celebrar la Eucarist\u00eda completamente solos, en capillas y parroquias vac\u00edas sin m\u00e1s compa\u00f1\u00eda, en muchos momentos, que las de un dispositivo m\u00f3vil a trav\u00e9s del que se han retransmitido millones de celebraciones.<\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia, no podemos olvidarlo, ha sido una ocasi\u00f3n para agudizar la creatividad de la fe en muchas de nuestras comunidades: la tecnolog\u00eda ha ayudado a la oraci\u00f3n personal y comunitaria y tambi\u00e9n a participar, de modo limitado, en las celebraciones de la Santa Misa.<\/p>\n\n\n\n<p>No son pocas las personas para las que esos momentos han supuesto un camino de encuentro con el Se\u00f1or y el redescubrimiento del valor de la comunidad de fieles en la que todos, siguiendo cada uno su vocaci\u00f3n espec\u00edfica, nos desarrollamos y hacemos la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, este tiempo de \u201cayuno eucar\u00edstico\u201d impuesto ha posibilitado, en no pocas personas volver a sentir ese \u201casombro\u201d eucar\u00edstico del que Juan Pablo II habla en Ecclesia de Eucharistia y han reanudado con \u00e1nimos renovados la asistencia a misa incluso con m\u00e1s frecuencia que la marcada por el precepto dominical.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Volvemos con alegr\u00eda a la Eucarist\u00eda<\/h3>\n\n\n\n<p>Tras la fase m\u00e1s complicada de la pandemia de la Covid-19 y el levantamiento de las restricciones m\u00e1s severas, no son pocas las personas que no han vuelto a la celebraci\u00f3n de la misa presencialmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas de ellas, es cierto, son de edad avanzada, en muchos casos, dependientes de una segunda persona que las llevara al templo\u2026 otras, quiz\u00e1s, han dejado de asistir presencialmente a la Santa Misa por comodidad o por una equivocada concepci\u00f3n de que \u201cvale lo mismo\u201d escuchar o ver la misa de manera virtual que estar verdaderamente presente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mons. Robert Barron<\/strong>, obispo auxiliar de Los \u00c1ngeles, describi\u00f3 con maestr\u00eda esta actitud: \u201cMuchos cat\u00f3licos, durante este periodo de COVID, se han acostumbrado a la facilidad de asistir a la misa pr\u00e1cticamente desde la comodidad de sus casas y sin los inconvenientes de los aparcamientos concurridos, los ni\u00f1os llorando y los bancos abarrotados. Pero una caracter\u00edstica clave de la misa es precisamente nuestro acercamiento como comunidad\u201d. Junto a esto, como destacaba el entonces prefecto de la Congregaci\u00f3n para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos, el cardenal Robert Sarah, en la carta que remiti\u00f3 a los Presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo bajo el t\u00edtulo Volvemos con alegr\u00eda a la Eucarist\u00eda, \u201cninguna transmisi\u00f3n es equiparable a la participaci\u00f3n personal o puede sustituirla. M\u00e1s aun, estas transmisiones, por s\u00ed solas, corren el riesgo de alejar de un encuentro personal e \u00edntimo con el Dios encarnado que se ha entregado a nosotros no de modo virtual, sino realmente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Volver a misa, d\u00eda tras d\u00eda, domingo tras domingo, o quiz\u00e1s despu\u00e9s de meses o a\u00f1os sin participar en el sacrificio eucar\u00edstico, significa, en palabras del Papa Francisco, \u201centrar en la victoria del Resucitado, ser iluminados por su luz, calentados por su calor\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Vuelve a casa, vuelve a misa<\/h3>\n\n\n\n<p>\u201cPara celebrar la Eucarist\u00eda, por tanto, es preciso reconocer, antes que nada, nuestra sed de Dios: sentirnos necesitados de \u00c9l, desear su presencia y su amor, ser conscientes de que no podemos salir adelante solos, sino que necesitamos un Alimento y una Bebida de vida eterna que nos sostengan en el camino. El drama de hoy podemos decir es que a menudo la sed ha desaparecido. Se han extinguido las preguntas sobre Dios, se ha desvanecido el deseo de \u00c9l, son cada vez m\u00e1s escasos los buscadores de Dios.&nbsp; Es la sed de Dios la que nos lleva al altar. Si nos falta la sed, nuestras celebraciones se vuelven \u00e1ridas. Entonces, incluso como Iglesia no puede ser suficiente el grupito de asiduos que se re\u00fanen para celebrar la Eucarist\u00eda; debemos ir a la ciudad, encontrar a la gente, aprender a reconocer y a despertar la sed de Dios y el deseo del Evangelio\u201d. Estas palabras del Papa Francisco resumen la necesidad de anunciar por todo el mundo la riqueza y necesidad de la Eucarist\u00eda en la vida de todo cristiano, especialmente tras la ausencia de culto p\u00fablico vivida en algunos de los meses de pandemia.<\/p>\n\n\n\n<p>Empezando por el Papa Francisco, obispos, sacerdotes y animadores de las distintas comunidades han animado, y contin\u00faan haci\u00e9ndolo, a los fieles a \u201cretornar\u201d de manera presencial a la recepci\u00f3n de los sacramentos, la formaci\u00f3n comunitaria y la vida parroquial.<\/p>\n\n\n\n<p>Al recorrer las reacciones de los fieles en diversas partes del mundo, se constata que aquellas parroquias que han estado en relaci\u00f3n con su gente durante el tiempo de encierro mantienen o incluso, reciben, la asistencia de los fieles a los sacramentos. A trav\u00e9s de la retransmisi\u00f3n de las celebraciones, de encuentros virtuales de formaci\u00f3n, visitas en la medida de lo posible, a veces desde la calle, a sus vecinos y fieles o videollamadas\u2026 han ido creando un profundo v\u00ednculo de comunidad y han mostrado esta comunidad a vecinos que antes no ten\u00edan consciencia de su existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Evidentemente, la \u201cvuelta a casa\u201d est\u00e1 siendo tambi\u00e9n un reto para sacerdotes y parroquias. Naciones como los tres pa\u00edses angl\u00f3fonos de \u00c1frica Oriental: Kenia, Uganda y Tanzania, han vivido situaciones muy diferentes, que van desde la continuidad del culto en Tanzania a\u00fan en los momentos \u00e1lgidos de la pandemia, o el cierre total de los templos que han vivido en Uganda y que, a pesar de su reapertura el oto\u00f1o pasado, vuelven a estar cerradas por el aumento de casos. En el caso de Kenia, tras un periodo de cierre, los templos volvieron a abrir sus puertas y lentamente los fieles han reanudado la vida sacramental de modo casi normalizado.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, sacerdotes de Per\u00fa, Guatemala, Ecuador o M\u00e9xico coinciden en que, si bien a\u00fan existe miedo al contagio de coronavirus muchas personas se han mostrado felices con la reapertura de los templos y se han renovado, e incluso aumentado devociones eucar\u00edsticas como la Adoraci\u00f3n al Sant\u00edsimo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cVuelve a casa, te hemos echado de menos\u201d, con esta sugestiva invitaci\u00f3n, la archidi\u00f3cesis de Nueva York, con su arzobispo al frente anima, desde inicios del verano pasado, a la vuelta a los templos, especialmente, a la Santa Misa. Bajo el hashtag <em>#BackToMassNY<\/em> se ofrecen testimonios y razones para volver a la pr\u00e1ctica sacramental, gu\u00edas de confesi\u00f3n, recomendaciones sanitarias y programas formativos.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se\u00f1alaba el p\u00e1rroco de Saint Jean Baptiste de Grenelle en Par\u00eds, la Iglesia ya vivi\u00f3 un primer desconfinamiento en Pentecost\u00e9s, cuando, tras la venida del Esp\u00edritu Santo los disc\u00edpulos, recluidos hasta entonces en sus casa por el miedo, comenzaron a proclamar a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy y siempre todos estamos llamados a vivir de esta gracia de la venida del Esp\u00edritu Santo en nuestras vidas y hacerlo desde nuestras comunidades, unidas por la caridad y la fraternidad que nacen de la Eucarist\u00eda. n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cTodo compromiso de santidad, toda acci\u00f3n orientada a realizar la misi\u00f3n de la Iglesia, toda puesta en pr\u00e1ctica de planes pastorales, ha de sacar del Misterio eucar\u00edstico la fuerza necesaria y se ha de ordenar a \u00e9l como a su culmen\u201d. 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