{"id":16416,"date":"2021-10-24T05:01:00","date_gmt":"2021-10-24T04:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=16416"},"modified":"2022-09-20T11:07:52","modified_gmt":"2022-09-20T10:07:52","slug":"juan-pablo-i-hacia-los-altares-con-un-programa-que-se-llevo-al-cielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/omnes.blog\/?p=16416","title":{"rendered":"Juan Pablo I, hacia los altares, con un programa que se llev\u00f3 al cielo"},"content":{"rendered":"\n<p>El a\u00f1o 1978 fue algo turbulento para la Iglesia. Hubo tres Papas, y esto hab\u00eda sucedido s\u00f3lo en trece ocasiones en la bimilenaria historia de la Iglesia, aunque le supera 1276, a\u00f1o en el que hubo cuatro Romanos Pont\u00edfices. El \u00faltimo a\u00f1o que la Iglesia cat\u00f3lica tuvo tres Papas hab\u00eda sido 1605, hace cuatro siglos.<\/p>\n\n\n\n<p>El sacerdote y escritor italiano <strong><a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/autor\/mauro-leonardi\/\">Mauro Leonardi<\/a><\/strong>, colaborador de Omnes, ha contado hace unos d\u00edas en este portal que tuvo la suerte de estar presente en la primera audiencia de Juan Pablo I, el Papa de los \u201c33 d\u00edas\u201d que pronto ser\u00e1 beatificado. Pas\u00f3 el mes de agosto de 1978 en Roma y as\u00ed pudo estar presente en los funerales de san Pablo VI, fallecido el 6 de ese mes, y en el anuncio de la elecci\u00f3n del patriarca de Venecia, <strong>Albino Luciani<\/strong>, que tuvo lugar el mismo 26 de agosto.<\/p><div class=\"lerox-placement-margin\" style=\"margin:32px 0 32px 0;\"><div class=\"lerox-ad lerox-ad-image\" data-ad-id=\"1\"><a href=\"https:\/\/leroxstudio.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/www.url_.com_.gif\" width=\"800\" height=\"850\" alt=\"\" loading=\"lazy\" style=\"display:block;max-width:100%;\"><\/a><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>\u201cLa actividad en la que particip\u00e9 termin\u00f3 a principios de septiembre, por lo que pude acudir a la primera Audiencia General, que se celebr\u00f3 el 6 de septiembre\u201d, ha evocado. \u201cAunque su pontificado dur\u00f3 muy poco, dej\u00f3 claro que, entre otras muchas cosas, ser\u00eda necesario dar a la figura del Papa una dimensi\u00f3n m\u00e1s cercana al pueblo. Este fue el camino, ya emprendido por Pablo VI y Juan XXIII, que luego adopt\u00f3 con fuerza Juan Pablo II\u201d, todos ellos canonizados por el Papa Francisco.<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho sorprendente en aquella primera Audiencia de Juan Pablo I, fue la repentina decisi\u00f3n de llamar a un ni\u00f1o, un monaguillo, para que dialogara con \u00e9l. Pueden leer <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/firmas\/con-el-papa-de-los-33-dias\/\">&#8216;Con el Papa de los 33 d\u00edas&#8217;<\/a>, la an\u00e9cdota que narra Mauro Leonardi, y que refleja, a su juicio, que \u201cDios quer\u00eda no s\u00f3lo \u2018estar\u2019 m\u00e1s cerca de los hombres, sino tambi\u00e9n \u2018parecerlo\u2019\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">No pudo escribir ni una enc\u00edclica<\/h2>\n\n\n\n<p>\u201cJuan Pablo I ha pasado a la historia por la brevedad de su pontificado, por su sonrisa y por ser \u00faltimo papa italiano a lo largo m\u00e1s de cuatro siglos hasta la fecha. El patriarca de Venecia, Albino Luciani (1912-1978), fue un hombre sencillo, formado en una familia cristiana y humilde, el mayor de cuatro hermanos. Siguiendo las huellas de san Juan XXIII y san Pablo VI, uni\u00f3 sus nombres como signo de continuidad con sus dos predecesores\u201d, explica <strong>On\u00e9simo D\u00edaz<\/strong>, autor de <strong><em>Historia de los Papas en el siglo XX<\/em>,<\/strong> Base, Barcelona, 2017, y <a href=\"https:\/\/www.unav.edu\/documents\/3511980\/3735198\/CURRICULUM+D.+On%C3%A9simo.pdf?version=1.0\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">profesor de la Universidad de Navarra<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cA Juan Pablo I no le dio tiempo a escribir una enc\u00edclica, ni siquiera a trasladar sus libros y sus cosas al Vaticano. El \u2018Papa de la sonrisa\u2019 falleci\u00f3 repentinamente el 29 de septiembre de 1978\u201d, comenta el investigador <strong>On\u00e9simo D\u00edaz<\/strong>, que cuenta la siguiente iniciativa del patriarca de Venecia. \u201cPor su af\u00e1n catequ\u00e9tico, se embarc\u00f3 en la empresa de publicar una carta mensual, cuyo destinatario era un personaje famoso del pasado, como los escritores Chesterton, Dickens, Gogol y P\u00e9guy. Este epistolario peculiar se edit\u00f3 con el t\u00edtulo <em><strong>Ilustr\u00edsimos se\u00f1ores. Cartas del patriarca de Venecia<\/strong><\/em> (Madrid, BAC, 1978)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, la carta m\u00e1s atrevida y profunda la dirigi\u00f3 a Jesucristo, que termin\u00f3 as\u00ed: \u2018Nunca me he sentido tan descontento al escribir como en esta ocasi\u00f3n. Me parece que he omitido la mayor\u00eda de las cosas que pod\u00edan decirse de Ti y que he dicho mal lo que deb\u00eda haber dicho mucho mejor. S\u00f3lo me consuela esto: lo importante no es que uno escriba sobre Cristo, sino que muchos amen e imiten a Cristo\u2019. Y, afortunadamente \u2013a pesar de todo\u2013, esto sigue ocurriendo tambi\u00e9n hoy\u201d, se\u00f1ala el profesor D\u00edaz.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Fallece el metropolita de Leningrado<\/h2>\n\n\n\n<p>\u201cNo sabemos cu\u00e1l hubiera llegado a ser la fecundidad de aquella mansa lluvia, que era la suave doctrina y el dulce talante del nuevo Papa\u201c, escribi\u00f3 <strong>Enrique de la Lama<\/strong>, profesor de la Facultad de Teolog\u00eda de la Universidad de Navarra, \u201cpero en aquel breve espacio temporal hab\u00edan ocurrido cosas importantes, algunas pat\u00e9ticamente hermosas y plet\u00f3ricas de significado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, el 5 de septiembre, dos d\u00edas despu\u00e9s de su solemne entronizaci\u00f3n, el metropolita Nikodim de Leningrado, que hab\u00eda venido a Roma para asistir a los funerales de Pablo VI y para conocer al nuevo Pont\u00edfice, una vez elegido, fue recibido en audiencia por Juan Pablo I en su biblioteca privada. Cuenta el profesor De la Lama: \u201cEl noble metropolita, que frisaba en los 50 a\u00f1os, falleci\u00f3 s\u00fabitamente a los pocos minutos de comenzar la conversaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2018Hace dos d\u00edas \u2014confiaba el Santo Padre [Papa Luciani] al clero de Roma\u2014 ha muerto entre mis brazos el metropolita Nikodim de Leningrado. Yo estaba respondiendo a su saludo. Os aseguro que nunca en la vida hab\u00eda escuchado palabras tan hermosas para con la Iglesia como las que \u00e9l acababa de pronunciar; no puedo decirlas, quedan en secreto. Verdaderamente estoy impresionado. \u00a1Ortodoxo, pero c\u00f3mo ama a la Iglesia! Y creo que ha sufrido mucho por la Iglesia, haciendo much\u00edsimo por la uni\u00f3n\u2019\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El programa que lleg\u00f3 a esbozar<\/h2>\n\n\n\n<p>\u201cFueron para \u00e9l d\u00edas intensos.\u201d, prosigue don Enrique de la Lama, que detalla algunas de sus actividades en esos d\u00edas, parte de ese \u201cprograma que no pudo cumplir\u201d: \u201cEn cuatro semanas, adem\u00e1s de las tradicionales audiencias inaugurales al Cuerpo Diplom\u00e1tico, a los representantes de los \u2018media\u2019, a las misiones especiales llegadas para la solemne entronizaci\u00f3n e imposici\u00f3n lit\u00fargica del \u2018palio primacial\u2019, habl\u00f3 en d\u00edas sucesivos al clero romano, recibi\u00f3 al episcopado de los Estados Unidos y les habl\u00f3 sobre la grandeza y santidad de la familia cristiana, habl\u00f3 a los obispos filipinos sobre evangelizaci\u00f3n, insisti\u00f3 sobre la opci\u00f3n por los pobres, ense\u00f1\u00f3 sobre la natura leza de la autoridad episcopal, deplor\u00f3 las irregularidades lit\u00fargicas y clam\u00f3 contra la violencia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHubiera deseado tambi\u00e9n dar un fuerte impulso a la soluci\u00f3n jur\u00eddica del Opus Dei y de hecho hab\u00eda aprobado una carta con el fin de poner en marcha las correspondientes deliberaciones: pero no lleg\u00f3 a estampar su firma\u201d, revelaba el profesor De la Lama (ver <em><a href=\"https:\/\/hdl.handle.net\/10171\/8989\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Juan Pablo I y Juan Pablo II en los umbrales del tercer milenio<\/a><\/em>, Anuario de Historia de la Iglesia, 6 (1997): 189-218). Como es sabido, la configuraci\u00f3n del Opus Dei como prelatura personal de \u00e1mbito universal de la Iglesia cat\u00f3lica, fue llevada a cabo por san Juan Pablo II, tras una amplia consulta al episcopado mundial, en 1982.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u201cBuscar a Dios en el trabajo cotidiano\u201d<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El <strong>cardenal Luciani <\/strong>hab\u00eda escrito ya sobre el Opus Dei. En efecto, unas semanas antes de ser elegido pont\u00edfice, public\u00f3 en una revista veneciana un art\u00edculo sobre el Opus Dei, titulado <a href=\"https:\/\/opusdei.org\/es-es\/article\/buscando-a-dios-en-el-trabajo-ordinario\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">\u201cBuscar a Dios en el trabajo cotidiano\u201d <\/a>(<em>Gazzetino de Venecia<\/em>, 25 de julio de 1978), en el que el patriarca recordaba que \u201cEscriv\u00e1 habla directamente de \u2018materializar\u2019 \u2014en buen sentido\u2014 la santificaci\u00f3n. Para \u00e9l, es el mismo trabajo material, lo que debe transformarse en oraci\u00f3n y santidad\u201d, se\u00f1ala On\u00e9simo D\u00edaz.<\/p>\n\n\n\n<p>El investigador D\u00edaz se\u00f1ala que los escritos y la sonrisa cautivadora\u201d del patriarca Luciani, luego Juan Pablo I por 33 d\u00edas, \u201ctransmiten la imagen de un hombre de Dios, que veremos muy pronto en los altares, como su predecesor san Pablo VI y su continuador san Juan Pablo II. De momento, en los pr\u00f3ximos meses ser\u00e1 proclamado beato\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u201cLa evangelizaci\u00f3n, primer deber\u201d<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Por otra parte, De la Lama recuerda en su escrito la declaraci\u00f3n inicial del reci\u00e9n elegido Papa Juan Pablo I sobre su trabajo futuro: \u201cNuestro programa s ser\u00e1 continuar el suyo (el de Pablo VI). [\u2026] Queremos recordar a la Iglesia entera que su primer deber sigue siendo la evangelizaci\u00f3n, cuyas l\u00edneas maestras nuestro predecesor Pablo VI ha condensado en un memorable documento. Queremos continuar el esfuerzo ecum\u00e9nico, que Nos consideramos como la \u00faltima voluntad de nuestros dos inmediatos predecesores. Queremos proseguir con paciencia y firmeza en aquel di\u00e1logo sereno y constructivo que el nunca suficientemente llorado Pablo VI puso como fundamento y programa de su acci\u00f3n pastoral, describiendo sus l\u00edneas maestras en la gran Enc\u00edclica <em>Ecclesiam<\/em><em>suam<\/em>. Queremos, en fin, apoyar todas las iniciativas laudables y buenas que puedan tutelar e incrementar la paz en el mundo turbado: para lo cual pedimos la colaboraci\u00f3n de todos los hombres buenos, justos, honestos, rectos de coraz\u00f3n\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El a\u00f1o 1978 fue algo turbulento para la Iglesia. 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