{"id":2067,"date":"2016-12-30T13:20:52","date_gmt":"2016-12-30T12:20:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=2067"},"modified":"2023-01-31T14:10:14","modified_gmt":"2023-01-31T13:10:14","slug":"la-etica-las-instituciones-politicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/omnes.blog\/?p=2067","title":{"rendered":"La \u00e9tica de las instituciones pol\u00edticas"},"content":{"rendered":"\n<p>Puesto que se me ha invitado de nuevo a escribir sobre los desaf\u00edos que la teolog\u00eda moral tiene hoy ante s\u00ed, querr\u00eda proponer algunas consideraciones de orden general sobre la \u00e9tica pol\u00edtica, una rama de la moral que est\u00e1 bastante descuidada.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00c9tica personal y \u00e9tica pol\u00edtica<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En el lenguaje ordinario, cuando se habla de \u00e9tica se suele pensar en una reflexi\u00f3n que valora como bueno o malo el modo de vivir de las personas singulares seg\u00fan su conformidad u oposici\u00f3n al bien global de la vida humana. Con ese modo de pensar en realidad se est\u00e1 tomando la parte por el todo. Del modo de vivir de los individuos se ocupa la \u00e9ti\u00adca personal, pero la \u00e9tica tiene tambi\u00e9n otras partes como son, por ejemplo, la \u00e9tica econ\u00f3mica, la \u00e9tica m\u00e9dica, la \u00e9tica social o la \u00e9tica pol\u00edtica.<\/p><div class=\"lerox-placement-margin\" style=\"margin:32px 0 32px 0;\"><div class=\"lerox-ad lerox-ad-image\" data-ad-id=\"1\"><a href=\"https:\/\/leroxstudio.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/www.url_.com_.gif\" width=\"800\" height=\"850\" alt=\"\" loading=\"lazy\" style=\"display:block;max-width:100%;\"><\/a><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>La \u00e9tica pol\u00edtica se ocupa de las acciones mediante las cuales los individuos reunidos en una comunidad pol\u00edticamente organizada (el Estado, el municipio, etc.) dan forma a su vida en com\u00fan desde el punto de vista constitucio\u00adnal, jur\u00eddi\u00adco, administrativo, econ\u00f3mico, educacional, sanitario, etc. Es\u00adtas accio\u00adnes proceden de organismos legislativos o de gobierno, o bien de individuos que ejercen una funci\u00f3n de gobierno, pero propia\u00admente son acciones de la comunidad pol\u00edtica, que es la que, median\u00adte repre\u00adsentantes elegidos por ella, se da a s\u00ed misma una forma u otra. As\u00ed, por ejemplo, las leyes que regulan la ense\u00ad\u00f1anza universitaria, o el sistema sanitario, o los impuestos, etc., son le\u00adyes del Estado, y no de los diputa\u00addos Juan y Pablo, aunque estos hayan sido sus promotores.<\/p>\n\n\n\n<p>El criterio por el que la \u00e9tica pol\u00edtica valora estas acciones de la comunidad es su mayor o menor conformidad con el fin por el que los individuos quisieron y siguen queriendo vivir juntos en una sociedad or\u00adganizada. A este fin se le llama <em>bien com\u00fan pol\u00edtico<\/em> (de modo m\u00e1s sen\u00adcillo, pero mucho menos exacto, se le podr\u00eda llamar tam\u00adbi\u00e9n <em>bienestar ge\u00adneral<\/em>). En pocas palabras, la \u00e9tica pol\u00edtica considera moralmente bue\u00adnas las acciones del aparato p\u00fablico (estatal, auton\u00f3mico, municipal, etc.) que son conformes y pro\u00admueven el bien com\u00fan pol\u00edtico, mientras que consi\u00addera moralmente malas las que da\u00f1an o se oponen a ese bien.<\/p>\n\n\n\n<p>Na\u00adturalmente se habla ahora de la moralidad pol\u00edtica, que no coin\u00adcide exactamente con la mo\u00adralidad de la que trata la \u00e9tica perso\u00adnal, aunque s\u00ed se relaciona con ella, a veces de modo muy estrecho. En efec\u00adto, las acciones pol\u00edticamente inmo\u00adrales proceden a veces de la fal\u00adta de honestidad per\u00adsonal\u2026 pero no siempre. Pueden ser tambi\u00e9n conse\u00adcuencia de la simple incompeten\u00adcia, o bien de catego\u00adr\u00edas ideol\u00f3gicas, o de concepciones econ\u00f3micas poco acertadas que al\u00adgunos sostienen de buena fe. Para la \u00e9tica pol\u00edtica lo determinante no es tanto la buena (o mala) fe, sino m\u00e1s bien la conformidad y la promoci\u00f3n del bienes\u00adtar ge\u00adneral.<\/p>\n\n\n\n<p>De lo anterior se despren\u00adden algunos principios de distinci\u00f3n entre la \u00e9tica personal y la \u00e9tica pol\u00edtica. El m\u00e1s evidente es que cada una de estas ramas de la \u00e9tica se ocupa generalmente de diferentes tipos de acciones: las individuales y las de la comunidad pol\u00edticamente organizada (instituciones legislativas y de gobierno). Cuando una y otra parecen ocuparse de un mismo tipo de accio\u00adnes, consideran en realidad dos dimen\u00adsiones de la moralidad formal\u00admente diferentes. Pensemos, por ejem\u00adplo, que los dipu\u00adtados que votan una ley en el parlamento est\u00e1n sincera\u00admente convencidos de que la nueva ley es conforme al in\u00adter\u00e9s general de su pa\u00eds. Pasado un a\u00f1o y medio, la experiencia de\u00admuestra con toda eviden\u00adcia que la nueva ley ha sido un mal. \u00bfSe pue\u00adde decir que la aprobaci\u00f3n de esa ley fue un mal moral? Pues <em>depende<\/em>. Desde el punto de vista de la <em>\u00e9tica personal<\/em>, los que, despu\u00e9s de haberse informado, votaron en buena fe carecen de culpa personal, y no se puede decir que obraran mo\u00adralmente mal. En cambio, desde el punto de vista de la \u00e9tica pol\u00edtica, ha surgido un mal \u00e9tico: independientemente de lo que sucediera en la conciencia de quienes votaron a favor de aquella ley, su contrarie\u00addad al bien com\u00fan es un hecho (y lo seguir\u00e1 siendo cuando, con el transcurso de los a\u00f1os, todos los diputados que la votaron hayan pasa\u00addo a mejor vida). La cuali\u00addad moral positiva o negativa de la forma que se da a nuestra vida en com\u00fan y a nuestra colaboraci\u00f3n \u2013que es formalmente distinta del m\u00e9\u00adrito y de la culpa moral personales\u2013 es el objeto espec\u00edfi\u00adco de la \u00e9ti\u00adca po\u00adl\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El bien personal y el bien com\u00fan pol\u00edtico<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El fin que se propone la \u00e9tica personal es ense\u00f1ar a los hombres a vivir bien; o, dicho con otras palabras, ayudar a cada uno a proyectar y vi\u00advir una vida buena. Esto suscita inmediatamente unas cuantas pregun\u00adtas: \u00bfcon qu\u00e9 autoridad puede \u201cla \u00e9tica\u201d introducirse en mi existencia para decir\u00adme c\u00f3mo debo vivir?; \u00bfpuede una instancia ex\u00adterna a m\u00ed im\u00adponerme un modo de vivir?<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, la \u00e9tica no es una instancia externa que quiera impo\u00adnernos algo, sino que est\u00e1 dentro de cada uno de nosotros. Atendamos un momento a nuestra propia experiencia. Conti\u00adnuamente pensamos qu\u00e9 nos conviene hacer y qu\u00e9 nos conviene evitar; trazamos nuestros pla\u00adnes; proyectamos nuestra vida; decidimos qu\u00e9 profesi\u00f3n queremos ejercer, etc. A ve\u00adces, poco o mu\u00adcho tiempo despu\u00e9s de haber tomado una decisi\u00f3n, uno mismo se da cuenta de que se ha equivocado, se arrepiente, y se dice a s\u00ed mismo que, si fuese posible volver atr\u00e1s, dar\u00eda a la pro\u00adpia vida un rum\u00adbo bas\u00adtante diferente. La experiencia del arrepentimiento nos hace ver la con\u00adveniencia de reflexionar sobre los razonamientos interiores que prece\u00adden y preparan nuestras decisio\u00adnes.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esa reflexi\u00f3n es la \u00e9tica. Esta, en efecto, no es otra cosa que una reflexi\u00f3n que trata de ob\u00adjetivar nuestras deliberaciones inte\u00adriores, examin\u00e1ndolas con la mayor objetividad posible, controlan\u00addo cr\u00edticamente nuestras in\u00adferencias, va\u00adlorando las experiencias pasa\u00addas y tratando de prever las consecuen\u00adcias que un determinado comporta\u00admiento puede tener para nosotros y para los que nos rodean. La \u00e9tica personal es, por tanto, una reflexi\u00f3n que nace en una con\u00adciencia libre, y sus hallazgos se <em>proponen<\/em> a otras conciencias igual\u00admente libres.<\/p>\n\n\n\n<p>Volviendo a la cuesti\u00f3n que estamos analizando, esto plantea a la \u00e9tica pol\u00edtica una dif\u00edcil cuesti\u00f3n. Si, como ya hemos dicho, su punto de referencia fundamental es el bien com\u00fan pol\u00edtico, \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n existe entre \u00e9ste y la vida buena a la que mira la \u00e9tica perso\u00adnal? No nos de\u00adtendremos ahora en revisar las diversas respuestas que se han dado a lo largo de la historia. Vamos a poner de relieve sola\u00admente una especie de antinomia que plantea esta relaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por una par\u00adte, si la vida buena es el fin que la \u00e9tica propone a la libertad, y s\u00f3lo puede hacerse realidad en cuanto querida libre\u00admente, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda ser tambi\u00e9n el principio regulador de un conjunto de instan\u00adcias, como son las pol\u00edticas, que usan la coacci\u00f3n, y que de la coacci\u00f3n tienen el monopolio? Si la vida buena de los ciudadanos fue\u00adse tambi\u00e9n el fin de las instituciones pol\u00edticas, \u00bfno suceder\u00eda que el Esta\u00addo podr\u00eda conside\u00adrar obligatorio todo lo que es bueno, y prohibido todo lo que es malo? Y si entre los ciudadanos hubiera distintas concepcio\u00adnes de la vida bue\u00adna, \u00bfcorresponder\u00eda al Estado determinar cu\u00e1l de ellas es la verdadera y por tanto la obligatoria?<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, dado que vivi\u00admos juntos para hacer posible me\u00addiante la colaboraci\u00f3n social nuestro vivir y nuestro vivir bien, no cier\u00adtamente nuestro vivir mal, \u00bfpueden las instituciones pol\u00edticas no consi\u00adderar en absoluto lo que es bueno para nosotros? Si se hiciera caso omiso de nuestro bien, \u00bfqu\u00e9 otros criterios podr\u00edan inspirar la vida de la sociedad pol\u00edticamente organiza\u00adda? Adem\u00e1s, la idea de un Estado \u201c\u00e9ticamente neutro\u201d no parece realista ni acertada, sencillamente por\u00adque no es posible. En efecto, los ordenamientos jur\u00eddicos de los Estados civiliza\u00addos proh\u00edben el homicidio, el fraude, la discriminaci\u00f3n por moti\u00advo de raza, sexo o religi\u00f3n, etc. Tienen, por tanto, un contenido \u00e9tico. Otra cosa es que no se considere l\u00edcito que la coacci\u00f3n pol\u00edtica invada la conciencia y sus convicciones \u00edntimas, pero esto es una exigencia \u00e9ti\u00adca sustancial, ligada a la libertad caracter\u00edstica de la condici\u00f3n huma\u00adna, y no una ausencia de \u00e9tica. Por esa raz\u00f3n, un ambiente pol\u00edtico del que se hubiesen expulsado todas las consideraciones \u00e9ticas en nombre de la libertad se volver\u00eda contra la libertad misma, pues el \u201cvac\u00edo \u00e9tico\u201d generar\u00eda en los ciudadanos un conjunto de h\u00e1bitos anti-sociales y anti-solidarios que acabar\u00edan por hacer imposible el respeto de la libertad ajena y el acatamiento de las reglas de justicia que permiten resolver de modo civil los conflictos que surgen inevitablemente entre personas libres. Terminar\u00eda imponi\u00e9ndose el m\u00e1s fuerte. Ejemplos hist\u00f3ricos no faltan.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo hay que entender, entonces, la relaci\u00f3n entre vida bue\u00adna y bien com\u00fan pol\u00edtico? Ahora no disponemos de espacio para dar una respuesta completa. Pero es posible proponer dos consideraciones. La primera es que el bien com\u00fan pol\u00edtico ni coincide completamente con la vida bue\u00adna, ni es totalmente heterog\u00e9neo respecto a ella. La segunda es que las instituciones pol\u00edticas (el Estado) est\u00e1n al servicio de la cola\u00adboraci\u00f3n so\u00adcial (la sociedad), y esta \u00faltima existe en funci\u00f3n de que las personas puedan li\u00adbremente alcanzar su bien (no digo que efectiva\u00admente lo alcancen, sino que <em>puedan<\/em> li\u00adbremente alcanzarlo). Para malvi\u00advir y hacernos miserables no buscar\u00eda\u00admos la ayuda de los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>De estas dos consideraciones se siguen importantes consecuen\u00adcias. En primer lugar, permiten comprender que algunas exigencias del bien personal sean absolu\u00adtamente vinculantes para la \u00e9tica pol\u00edtica. As\u00ed, por ejemplo, nunca ser\u00eda ad\u00admisible, desde un punto de vista pol\u00edti\u00adco, una ley que declarase <em>positivamente conforme al dere\u00adcho<\/em> una ac\u00adci\u00f3n considerada por la mayor parte de la sociedad como \u00e9tica\u00admente negativa (cosa bien diversa es la \u201ctolerancia de hecho\u201d o el \u201csilen\u00adcio le\u00adgal\u201d, que en ciertas circunstancias puede ser conveniente). Menos a\u00fan cabr\u00eda admitir una ley que prohibiese de forma expl\u00edcita un comportamien\u00adto per\u00adsonal que com\u00fanmente se considera como \u00e9ticamente obligato\u00adrio, o que declarase obligatorio uno que la ge\u00adneralidad de los ciudadanos piensa que no se puede realizar sin come\u00adter una cul\u00adpa mo\u00adral.<\/p>\n\n\n\n<p>A la vez, la no plena coincidencia entre la vida buena y el bien co\u00adm\u00fan pol\u00edtico comporta que, cuando se quiere argumentar que un deter\u00adminado acto debe ser prohibido y sancionado por la ley, de poco sirve demostrar que constituye una culpa mo\u00adral. En efecto, se admite gene\u00adralmente que no todo lo que es moralmente malo para la persona ha de ser prohibido por el Estado. En pocas palabras, no todo pecado es \u2013ni debe ser\u2013 un delito. S\u00f3lo deben ser prohibidos por el Estado aquellos comportamientos que inciden nega\u00adtivamente de modo notable sobre el bien com\u00fan. Es esto lo que se debe demostrar, si se quiere argumentar que tal o cual modo de obrar debe prohibirse.<\/p>\n\n\n\n<p>En tercer lugar, la buena organizaci\u00f3n y el buen funcionamiento del aparato p\u00fablico son necesarios, pero no suficientes. La buena pol\u00edtica establece instancias e instrumen\u00adtos de control, divide el poder entre diversos organismos con el prop\u00f3\u00adsito de que el ejercicio del poder sea siempre limitado. Sin em\u00adbargo, estas medidas \u2013que podr\u00edamos llamar estructurales\u2013 necesitan del complemento de la virtud personal. No es dif\u00edcil compren\u00adder el porqu\u00e9: por muchos sistemas de control y de divisi\u00f3n del poder que se establezcan, si la corrupci\u00f3n se introduce masivamente en todos los ni\u00adveles de una estructura pol\u00edtica, la corrupci\u00f3n prevalece, y en tal caso, como dijo san Agust\u00edn, ser\u00eda imposible distinguir al Es\u00adtado de una ban\u00adda de la\u00addrones.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La importancia del punto de vista pol\u00edti\u00adco<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La experiencia ense\u00f1a que a veces los problemas pol\u00edticos se plan\u00adtean y se tratan de resolver sin haber conseguido encuadrarlos debida\u00admente en lo que es el punto de vista espec\u00edfico de la \u00e9tica pol\u00edtica. A menudo se propone una u otra soluci\u00f3n sobre la base de razonamientos que po\u00addr\u00edan ser apropiados para la \u00e9tica personal, pero que no rozan ni si\u00adquiera la sustancia pol\u00edtica del problema estudiado. Con m\u00e1s frecuen\u00adcia todav\u00eda se insiste en la necesidad de obtener algunas finalidades, que se presentan como bandera de una posici\u00f3n ideol\u00f3gica, sin advertir que sobre ellas no existe ning\u00fan problema. Y no lo hay, sencillamente, porque sobre la mayor\u00eda de los fines que salen a relucir en los debates p\u00fablicos estamos todos de acuerdo: todos queremos que desaparezca el paro, que ning\u00fan ciudadano carezca de una asistencia sanitaria de cali\u00addad, que haya crecimiento econ\u00f3mico, que mejore el nivel de vida de las cla\u00adses econ\u00f3micamente d\u00e9biles, que mejore el nivel medio de ins\u00adtrucci\u00f3n; por no hablar del deseo que haya paz en las regiones m\u00e1s conflictivas del mundo, que se encuentre una soluci\u00f3n para el problema de los emi\u00adgrantes y de los refugiados procedentes de los pa\u00edses en gue\u00adrra, etc. Sobre lo que no estamos tan de acuerdo es sobre el <em>modo<\/em> de alcanzar esas finalidades.<\/p>\n\n\n\n<p>En pocas palabras, el problema real que la pol\u00edtica debe resolver no es el del fin que se quiere alcanzar, sino el de los <em>medios<\/em> concre\u00adtos que permitan resolver esas delicadas cuestiones, con los recursos disponibles, y teniendo en cuenta las condiciones rea\u00adles en que nos en\u00adcontramos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, mientras no se propongan solu\u00adciones concretas razonables para el problema de los medios, tanto quienes han de tomar las decisiones como los ciudadanos que les han de dar o negar su voto, se encontra\u00adr\u00e1n a la hora de la verdad sin saber qu\u00e9 hacer. Es como si el piloto de un avi\u00f3n no supiera ad\u00f3nde tiene que llevar a los pasajeros o, peor toda\u00adv\u00eda, si ni siquiera estos \u00faltimos supie\u00adran ad\u00f3nde tienen que ir.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La \u00e9tica pol\u00edtica y los procesos sociales<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Ya hemos dicho que la \u00e9tica pol\u00edtica se ocupa de la actividad de las instituciones pol\u00edticas de diverso nivel (estatal, comunitario, munici\u00adpal). Estas instituciones tienen las caracter\u00edsticas t\u00edpicas de las organi\u00adzaciones: poseen una estructura jer\u00e1rquica y est\u00e1n reguladas por un conjunto de normas precisas en funci\u00f3n de los fines que buscan. Ahora bien, es necesario que estos \u00faltimos est\u00e9n bien definidos, y no se pier\u00adda de vista que, en \u00faltimo t\u00e9rmino, consis\u00adten en servir a la sociedad y los ciudadanos. De otro modo, lo que era un medio (la organizaci\u00f3n) se convertir\u00e1 en algo importante por s\u00ed mismo. Eso es lo que sucede cuan\u00addo, en lugar de favorecer la colaboraci\u00f3n social, las instituciones pol\u00edti\u00adcas caen en la tentaci\u00f3n de la <em>autorreferencialidad<\/em>: la tendencia a ali\u00admentarse a s\u00ed mismas y a aumentar de tama\u00f1o, a convertir lo in\u00fatil en necesario, y a obstaculi\u00adzar burocr\u00e1ticamente los procesos sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Los procesos pol\u00edticos y los procesos sociales son muy diferentes. En los primeros hay una mente (puede ser tambi\u00e9n un grupo de exper\u00adtos) que los dirige en funci\u00f3n del fin que se busca: se concibe un orden y se dispone de la coacci\u00f3n para hacerlo respetar. Los procesos socia\u00adles, en cambio, nacen de la libre colaboraci\u00f3n entre los hombres y, ade\u00adm\u00e1s, generalmente no responden a un designio intencional. Frente a la coacci\u00f3n y la previsi\u00f3n milim\u00e9trica, t\u00edpica de los procesos pol\u00edticos, los procesos sociales se caracterizan por ser espon\u00adt\u00e1neos. Tanto los \u00e1mbi\u00adtos como los instrumentos de estos procesos \u2013como pueden ser el mer\u00adcado, el dinero y el mismo lenguaje\u2013 han surgido sin responder al or\u00adden impuesto por una mente directiva. De igual modo, el conocimiento que los regula se forma en la mente de millones de hom\u00adbres a medida que estos interact\u00faan. Por eso, es un conocimiento disperso, dif\u00edcilmen\u00adte formalizable. En estos procesos se ponen en relaci\u00f3n per\u00adsonas que no se conocen, con intereses diferentes, pero que en un de\u00adterminado momento pueden beneficiarse rec\u00edprocamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista de la \u00e9tica pol\u00edtica, es muy importante no s\u00f3lo conocer, sino sobre todo respetar esta diferencia entre procesos pol\u00edticos y procesos sociales. No es deseable controlar pol\u00edtica\u00admente estos \u00faltimos. Y no es deseable, sobre todo, porque no es posible. Nin\u00adg\u00fan experto o grupo de expertos puede poseer el conocimiento nece\u00adsario para hacerlo. Los intentos de <em>ingenie\u00adr\u00eda social<\/em> acaban en el m\u00e1s ro\u00adtundo fracaso, da\u00f1an la libertad, inhiben la creatividad y desperdi\u00adcian los recursos humanos y materiales. La idea de orden social como orden espont\u00e1neo, propuesta brillantemente por F.A. Hayek, me sigue pare\u00adciendo plenamente v\u00e1li\u00adda, aunque requiera tal vez alg\u00fan ligero re\u00adtoque.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso en el \u00e1mbito estrictamente pol\u00edtico, que ya hemos conside\u00adrado m\u00e1s af\u00edn a una organizaci\u00f3n, la idea de proyecto de ingenier\u00eda sus\u00adcita dudas y temores. Querer alterar instituciones seculares sin la debida reflexi\u00f3n, sin que preceda un debate social sereno, reposado y profundo, sin tener en cuenta la sensibilidad y las convicciones de buena parte de los ciudada\u00adnos, as\u00ed como las din\u00e1micas espont\u00e1neas de la libertad, \u00fanicamente porque se posee la mayor\u00eda parlamentaria para hacerlo, es signo de la presunci\u00f3n que suele acompa\u00f1ar a la poca inteligencia y a la ceguera ideo\u00adl\u00f3gica. Dos fen\u00f3menos que, por desgracia van casi siempre juntos. La pol\u00edtica ha de res\u00adpetar y favorecer la libre colaboraci\u00f3n social, sin pretender encorsetar\u00adla o adecuarla a las intuiciones del \u201cexperto\u201d que detenta el poder. Some\u00adter el conocimiento colectivo y secular a las ideas de un gobernante o grupo de gobernantes supon\u00addr\u00e1 siempre, cuando menos, un gran empobrecimiento de la vida so\u00adcial, y, muchas veces tambi\u00e9n, un irrespe\u00adtuoso e injusto atropello, sea cual sea la intenci\u00f3n a la que responda. Atropellar y empobrecer es precisamente lo que la buena pol\u00edtica nunca hace.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde el punto de vista de la \u00e9tica pol\u00edtica, es muy importante no s\u00f3lo conocer, sino sobre todo respetar esta diferencia entre procesos pol\u00edticos y procesos sociales.<\/p>\n","protected":false},"author":23,"featured_media":6898,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[537],"tags":[],"class_list":["post-2067","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-recursos","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2067","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/23"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2067"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2067\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6898"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2067"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2067"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2067"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}