{"id":28918,"date":"2023-02-24T06:00:00","date_gmt":"2023-02-24T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=28918"},"modified":"2023-02-25T18:43:10","modified_gmt":"2023-02-25T17:43:10","slug":"misal-romano-primer-domingo-cuaresma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/omnes.blog\/?p=28918","title":{"rendered":"Riquezas del Misal romano: los domingos de Cuaresma (I)"},"content":{"rendered":"\n<p>El Concilio Vaticano II quiso fomentar la vida lit\u00fargica de los fieles de modo que, a trav\u00e9s de unos ritos y oraciones renovados y enriquecidos, pudieran participar en la Liturgia de manera consciente, piadosa y activa, como exige su sacerdocio bautismal. Para esto, en un momento posterior, diversos grupos de trabajo se encargaron de llevar a cabo la necesaria reforma, plasmando las ense\u00f1anzas teol\u00f3gicas y pastorales del concilio, acudiendo a las fuentes patr\u00edsticas y lit\u00fargicas antiguas, y en un contacto mucho mayor con la <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/foco\/otto-fernando-arana\/\">Sagrada Escritura<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Un fruto maduro de ese trabajo son los libros que actualmente utilizamos para la celebraci\u00f3n de la Santa Misa. En el caso del Misal Romano, en lat\u00edn, ha conocido hasta cuatro ediciones sucesivas, siendo la \u00faltima del 2008. La traducci\u00f3n de esta \u00faltima edici\u00f3n al castellano depende de la Conferencia episcopal de cada pa\u00eds y su fecha de publicaci\u00f3n es bastante m\u00e1s reciente.<\/p><div class=\"lerox-placement-margin\" style=\"margin:32px 0 32px 0;\"><div class=\"lerox-ad lerox-ad-image\" data-ad-id=\"1\"><a href=\"https:\/\/leroxstudio.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/www.url_.com_.gif\" width=\"800\" height=\"850\" alt=\"\" loading=\"lazy\" style=\"display:block;max-width:100%;\"><\/a><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>Para dar a conocer algunas riquezas contenidas en este Misal promulgado por primera vez por san Pablo VI y luego por san Juan Pablo II, comenzamos esta serie de art\u00edculos dedicados a comentar las oraciones de los domingos del tiempo de Cuaresma. Trabajaremos con la oraci\u00f3n llamada \u201cColecta\u201d. Esta es la primera que pronuncia el sacerdote, como conclusi\u00f3n de los ritos iniciales, y tiene la particularidad de expresar el car\u00e1cter propio de cada celebraci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Entrar en el \u201csacramento cuaresmal\u201d<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La Colecta del primer domingo de Cuaresma reza as\u00ed:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Dios todopoderoso,<br \/>por medio de las pr\u00e1cticas anuales del<br \/>sacramento cuaresmal<br \/>conc\u00e9denos progresar en el conocimiento<br \/>del Misterio de Cristo<br \/>y conseguir sus frutos con una conducta<br \/>digna.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Conc\u00e9de nobis, omn\u00edpotens Deus,<br>ut, per \u00e1nnua quadragesim\u00e1lis exerc\u00edtia<br>sacramenti,<br>et ad intelleg\u00e9ndum Christi profici\u00e1mus<br>arc\u00e1num,<br>et eff\u00e9ctus eius digna conversati\u00f3ne sect\u00e9mur<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La oraci\u00f3n que figuraba en el Misal hasta 1962 (antes de la reforma) era otra, pero, por diversas razones, los estudiosos han preferido recurrir a otra oraci\u00f3n m\u00e1s antigua. La encontraremos en el as\u00ed llamado Sacramentario <em>Gelasianum Vetus<\/em>, un antecesor de los misales en uso por el s. VII que recog\u00eda algunas oraciones para la Misa siguiendo el curso del a\u00f1o lit\u00fargico. Nuestra oraci\u00f3n se muestra sencilla en su estructura, aunque no tanto en su l\u00e9xico, especialmente en su versi\u00f3n latina.<\/p>\n\n\n\n<p>Comencemos comentando la referencia al tiempo lit\u00fargico, que se hace utilizando la expresi\u00f3n \u201csacramento cuaresmal\u201d (<em>quadragesimalis sacramenti<\/em>). Tomando en un sentido amplio el concepto de sacramento se quiere mostrar que Dios convierte nuestro tiempo en un signo a trav\u00e9s del cual quiere hacernos llegar su gracia. Por la fe, las fechas del calendario hacen referencia a otro tipo de tiempo, a la historia de la salvaci\u00f3n, y se hacen portadoras de una realidad divina, que nos es ofrecida.<\/p>\n\n\n\n<p>La Constituci\u00f3n del Concilio Vaticano II sobre la liturgia, <em>Sacrosanctum Concilium<\/em>, explica que la Iglesia \u201cconmemorando los misterios de la Redenci\u00f3n, abre las riquezas del poder santificador y de los m\u00e9ritos de su Se\u00f1or, de tal manera que, en cierto modo, se hacen presentes en todo tiempo para que puedan los fieles ponerse en contacto con ellos y llenarse de la gracia de la salvaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Frutos de la gracia y de nuestro esfuerzo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Por un lado, este tiempo es un don que recibimos del Cielo. Pero tambi\u00e9n son seis semanas que tradicionalmente llevan asociadas unas \u201cpr\u00e1cticas\u201d (<em>exercitia<\/em>) de parte nuestra. Este t\u00e9rmino nos conecta con la idea de un esfuerzo repetido, incluso f\u00edsico, y aparece varias veces m\u00e1s en el Misal, siempre dentro del contexto cuaresmal. Que la fe y las obras vayan de la mano, aunque la prioridad la tenga la gracia, es una ense\u00f1anza apost\u00f3lica con la que la Iglesia nos interpela tambi\u00e9n hoy. El don de Dios requiere de nuestra parte que nos dispongamos bien para la conversi\u00f3n, a trav\u00e9s de la penitencia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1les son esas pr\u00e1cticas? La respuesta resulta inmediata si prestamos atenci\u00f3n a la lectura del Evangelio que acompa\u00f1a todos los a\u00f1os este primer domingo de Cuaresma: las tentaciones de Jes\u00fas en el desierto. Cristo vivi\u00f3 la experiencia del desierto, el combate espiritual, con el ayuno y la oraci\u00f3n. As\u00ed se prepar\u00f3 desde el inicio de su vida p\u00fablica para el cumplimiento de su misi\u00f3n, para el sacrificio de su vida en la Cruz, para el don m\u00e1s grande que nos pudo hacer (Jn 15,13). La meta es que crezcamos y nos perfeccionemos (<em>proficiamus<\/em>) en la comprensi\u00f3n del Misterio de Cristo (<em>Christi arcanum<\/em>), de manera que deje fruto (<em>effectus<\/em>) en nuestra vida. Pero esto no se puede hacer desde fuera, de manera te\u00f3rica. <\/p>\n\n\n\n<p>El Maestro nos est\u00e1 ense\u00f1ando de manera concreta c\u00f3mo vencer el pecado y colaborar con la redenci\u00f3n de la humanidad. Nos invita a imitarlo y nos entrena para que sepamos hacer tambi\u00e9n don de nosotros mismos, a trav\u00e9s de la abnegaci\u00f3n y del desprendimiento. Solo as\u00ed podremos progresar en el conocimiento de los sentimientos de su Sagrado Coraz\u00f3n, del amor del Padre que nos ha venido a revelar. Este amor es el que debe pasar a nuestra vida, reflejarse en la conducta digna de un hijo de Dios (<em>digna conversatione<\/em>) y dar los mismos frutos que dio la vida de Cristo, para la vida del mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Concilio Vaticano II quiso fomentar la vida lit\u00fargica de los fieles de modo que, a trav\u00e9s de unos ritos y oraciones renovados y enriquecidos, pudieran participar en la Liturgia de manera consciente, piadosa y activa, como exige su sacerdocio bautismal. 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