{"id":30202,"date":"2023-04-21T06:00:00","date_gmt":"2023-04-21T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=30202"},"modified":"2023-04-18T13:09:58","modified_gmt":"2023-04-18T12:09:58","slug":"pascua-prefacios-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/omnes.blog\/?p=30202","title":{"rendered":"La Pascua, una nueva creaci\u00f3n. Prefacios pascuales (III)"},"content":{"rendered":"\n<p>El cuarto prefacio nos ayuda a contemplar la <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/pascua-papa-mensaje\/\">Pascua<\/a> como una nueva creaci\u00f3n. En efecto, el misterio pascual ha inaugurado un tiempo nuevo, un mundo nuevo; en su segunda carta a los <a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/biblia\/2-corintios\/\">Corintios<\/a>, San Pablo se refiere precisamente a la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo como principio de novedad absoluta ante todo para los seres humanos: \u201cmuri\u00f3 por todos, para que los que viven ya no vivan para s\u00ed mismos, sino para aquel que muri\u00f3 y resucit\u00f3 por ellos. De modo que ya no miramos a nadie a la manera humana; aunque hayamos conocido a Cristo a la manera humana, ya no lo conocemos as\u00ed. De modo que si alguien est\u00e1 en Cristo, es una criatura nueva\u201d (2 Co 5, 15-17).<\/p>\n\n\n\n<p>El mismo lenguaje est\u00e1 presente en el Bautismo, que es precisamente la inmersi\u00f3n de cada persona en el misterio pascual: cuando los padres llevan a su hijo a la pila bautismal, el celebrante se dirige a ellos anunci\u00e1ndoles que Dios est\u00e1 a punto de dar a ese ni\u00f1o una vida nueva, que renacer\u00e1 del agua y del Esp\u00edritu Santo, y que esta vida que recibir\u00e1 ser\u00e1 la vida misma de Dios.<\/p><div class=\"lerox-placement-margin\" style=\"margin:32px 0 32px 0;\"><div class=\"lerox-ad lerox-ad-image\" data-ad-id=\"1\"><a href=\"https:\/\/leroxstudio.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/www.url_.com_.gif\" width=\"800\" height=\"850\" alt=\"\" loading=\"lazy\" style=\"display:block;max-width:100%;\"><\/a><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>En efecto, siguiendo la ense\u00f1anza de <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/san-pablo-biografia\/\">San Pablo<\/a>, gracias al bautismo hemos sido sumergidos en la muerte de Cristo para poder caminar en una vida nueva: \u201cel hombre viejo que hab\u00eda en nosotros ha sido crucificado con \u00e9l\u201d (Rom 6, 6).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, al mismo tiempo, esta novedad se aplica a todo el universo creado; es de nuevo san Pablo quien, concluyendo el razonamiento expuesto anteriormente, afirma: \u201clas cosas viejas pasaron; he aqu\u00ed que han nacido cosas nuevas\u201d (2 Co 5, 17). Todas las cosas se renuevan: la resurrecci\u00f3n de Cristo ha abierto una nueva etapa en la historia, que s\u00f3lo concluir\u00e1 con el fin de los tiempos, cuando se complete el plan de reconducir todas las cosas a Cristo, \u00fanica Cabeza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, el Apocalipsis contempla a Dios sentado en el trono y una voz poderosa declara: \u00abYa no habr\u00e1 muerte, ni habr\u00e1 llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: &#8216;He aqu\u00ed, yo hago nuevas todas las cosas'\u00bb (Ap 21, 4-5). Los cielos nuevos y la tierra nueva, que caracterizar\u00e1n nuestra condici\u00f3n final, comienzan con la resurrecci\u00f3n de Cristo, primog\u00e9nito de una nueva creaci\u00f3n (cfr. Col 1, 15.18).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El domingo, presagio de la vida sin fin<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Por eso la Iglesia, al hablar del domingo, Pascua de la semana, lo define tambi\u00e9n como el octavo d\u00eda, \u201ccolocado, es decir, con respecto a la sucesi\u00f3n septenaria de los d\u00edas, en una posici\u00f3n \u00fanica y trascendente, que evoca no s\u00f3lo el principio de los tiempos, sino tambi\u00e9n su fin en el <em>siglo futuro<\/em>\u201d. San Basilio explica que el domingo significa el d\u00eda verdaderamente \u00fanico que seguir\u00e1 al tiempo presente, el d\u00eda sin fin que no conocer\u00e1 ni la tarde ni la ma\u00f1ana, el siglo imperecedero que no puede envejecer; el domingo es el presagio incesante de la vida sin fin, que reaviva la esperanza de los cristianos y los anima en su camino\u00bb (Juan Pablo II, Carta apost\u00f3lica <em>Dies Domini<\/em>, n. 26).<\/p>\n\n\n\n<p>La Pascua abre, por tanto, la contemplaci\u00f3n de nuestra vida asumida por Cristo y totalmente renovada gracias a su Pasi\u00f3n, Muerte y Resurrecci\u00f3n: \u00c9l tom\u00f3 sobre s\u00ed nuestras miserias, nuestras limitaciones, nuestros pecados y nos gener\u00f3 a una vida nueva, la vida nueva en Cristo, que nos abre a la esperanza, porque todo lo que en nosotros es miseria y muerte, en \u00c9l se reconstruye y es promesa de vida.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El quinto prefacio<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En el quinto prefacio, vuelve la imagen del Cordero sacrificado, pero en este caso combinada con la del sacerdote y el altar. Es una imagen audaz, que une en la persona de Cristo las tres grandes categor\u00edas de los sacrificios de la Antigua Alianza, arrojando as\u00ed nueva luz sobre el sentido que ten\u00edan esos sacrificios y abriendo una novedad sin precedentes.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, toda la pr\u00e1ctica sacrificial del Antiguo Testamento se centraba en el concepto de santidad <em>(kadosh<\/em>): la presencia de Dios es algo supremamente fuerte e impresionante, que suscita admiraci\u00f3n y sobrecogimiento en el hombre. Es algo totalmente distinto, hasta el punto de que a Dios se le llama \u201cel tres veces santo\u201d: es el que es totalmente distinto tanto de los dem\u00e1s dioses como de la esfera de lo humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto significa que, para que una s\u00faplica o un sacrificio alcancen lo inalcanzable, es necesario que ese sacrificio est\u00e9 separado de lo ordinario. Por esta raz\u00f3n, el culto del Antiguo Testamento se caracterizaba por una serie de separaciones rituales: el sumo sacerdote era una persona separada de los dem\u00e1s, bien por nacimiento (s\u00f3lo pod\u00eda ser elegido de la tribu de Lev\u00ed y, en esta tribu, s\u00f3lo dentro de la familia descendiente de Aar\u00f3n), bien en virtud de ritos especiales de consagraci\u00f3n (ba\u00f1o ritual, unci\u00f3n, vestimenta, etc., todo ello acompa\u00f1ado de numerosos sacrificios de animales).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Del mismo modo, la v\u00edctima del sacrificio estaba separada de todos los dem\u00e1s animales: s\u00f3lo pod\u00eda elegirse en funci\u00f3n de determinadas caracter\u00edsticas y deb\u00eda ofrecerse seg\u00fan un ritual muy espec\u00edfico. Por \u00faltimo, s\u00f3lo un fuego descendido del cielo pod\u00eda llevar al cielo la v\u00edctima ofrecida por el sumo sacerdote (por eso el fuego del Templo era vigilado y alimentado constantemente) y la ofrenda s\u00f3lo pod\u00eda tener lugar en el lugar m\u00e1s sagrado, el m\u00e1s cercano a Dios, el Templo de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Jes\u00fas, un culto nuevo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas, en cambio, inaugura un culto nuevo, caracterizado por la solidaridad con los hermanos: Cristo, en efecto, \u201cpara llegar a ser sumo sacerdote\u201d, \u201ctuvo que hacerse en todo semejante a los hermanos\u201d (Hb 2, 17); por el contexto queda claro que \u201cen todo\u201d no se refiere s\u00f3lo a la naturaleza humana, es decir, al misterio de la Encarnaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n y sobre todo al sufrimiento y a la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l es entonces la verdadera v\u00edctima, la \u00fanica verdaderamente agradable al Padre, porque no se ofrece en lugar de alguien, sino que se caracteriza por la ofrenda de s\u00ed mismo: la obediencia de Jes\u00fas cura la desobediencia de Ad\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, \u00e9l es el lugar santo por excelencia, el altar que hace \u00fanica y definitiva la ofrenda. En efecto, la purificaci\u00f3n del Templo llevada a cabo por Jes\u00fas antes de su Pasi\u00f3n y Muerte, se hizo en vista de la erecci\u00f3n del Templo \u00fanico y definitivo, que es su Cuerpo (cfr. Jn 2, 21): su Resurrecci\u00f3n inaugura el tiempo en que los verdaderos adoradores adorar\u00e1n en Esp\u00edritu y verdad (Jn 4, 23), es decir, mediante la pertenencia a la Iglesia, el Cuerpo de Cristo. La destrucci\u00f3n del Templo, que tuvo lugar en el a\u00f1o 70 d.C. y fue profetizada por Jes\u00fas, no hace sino sancionar esta novedad de manera concluyente.<\/p>\n\n\n\n<p>A esto se a\u00f1ade el hecho de que ofrecemos nuestra propia vida siempre \u201cPor Cristo, con Cristo y en Cristo\u201d, es decir, por su mediaci\u00f3n, descansando nuestra ofrenda en la ofrenda que \u00c9l hizo de s\u00ed mismo de una vez por todas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cuarto prefacio nos ayuda a contemplar la Pascua como una nueva creaci\u00f3n. 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