{"id":36748,"date":"2024-01-21T06:00:00","date_gmt":"2024-01-21T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=36748"},"modified":"2024-01-19T13:28:57","modified_gmt":"2024-01-19T11:28:57","slug":"alas-del-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/omnes.blog\/?p=36748","title":{"rendered":"Las alas del amor"},"content":{"rendered":"\n<p>El Papa Francisco ha dedicado una reciente <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/gula-papa-audiencia\/\">catequesis al vicio de la lujuria<\/a>, en continuidad con el plan de ense\u00f1ar el mal que suponen los vicios capitales, como antes lo ha ense\u00f1ado en otra catequesis sobre la gula. Son comportamientos que da\u00f1an la condici\u00f3n humana y mantienen a una persona en un nivel bajo por la sensualidad o vida seg\u00fan la carne, dec\u00eda san Pablo, porque ciegan el desarrollo del esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El horizonte de la castidad<\/h2>\n\n\n\n<p>El Papa ha destacado que en el cristianismo no se condena el instinto sexual y es parte de la condici\u00f3n humana al servicio del amor y de la vida. En la Biblia, el Cantar de los Cantares es un maravilloso poema de amor entre dos novios, que sirve de orientaci\u00f3n para la donaci\u00f3n a Dios y al pr\u00f3jimo. Sin embargo, continuaba el Papa, esta dimensi\u00f3n tan hermosa de nuestra humanidad no est\u00e1 exenta de peligros de los pecados de la carne y por ello la conquista de la castidad requiere esfuerzos, un ejercicio de la fortaleza, y la rectitud cuando se lucha por amar a Dios sobre todas las cosas, sobre todos los afectos, no para anularlos sino para llevarlos a plenitud.<\/p><div class=\"lerox-placement-margin\" style=\"margin:32px 0 32px 0;\"><div class=\"lerox-ad lerox-ad-image\" data-ad-id=\"1\"><a href=\"https:\/\/leroxstudio.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/www.url_.com_.gif\" width=\"800\" height=\"850\" alt=\"\" loading=\"lazy\" style=\"display:block;max-width:100%;\"><\/a><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>Recordaba que \u00ab<em>La Biblia y la Tradici\u00f3n cristiana ofrecen un lugar de honor y de respeto a la dimensi\u00f3n sexual humana. \u00c9sta nunca se condena cuando preserva la belleza que Dios ha inscrito en ella, cuando est\u00e1 abierta al cuidado del pr\u00f3jimo, a la vida y la ayuda mutua. Por ello, cuidemos siempre que nuestros afectos y nuestro amor no se vean contaminados por la voluntad de poseer al otro\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Apetito voraz<\/h2>\n\n\n\n<p>El Papa Francisco ha definido en esta ocasi\u00f3n a la lujuria como\u00a0<em>\u00abun vicio que ataca y distrae todos nuestros sentidos, nuestro cuerpo y nuestra psique. Este vicio se presenta como un apetito voraz que impulsa a utilizar a las personas, a depredarlas y a robarlas buscando en ellas un placer desordenado\u00bb.\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se comprende la grandeza de la dignidad de la persona se entiende tambi\u00e9n el mal de la impureza y abuso que supone cosificar al otro, pues equivale a despojarle de esa dignidad, de su intimidad, de su valor y de su atractivo como persona. Esto es lo que ocurre en la pornograf\u00eda y en la prostituci\u00f3n. Son pecados contra la castidad no porque est\u00e9 prohibido el amor sino porque lo impiden, es decir, no es una prohibici\u00f3n de la Iglesia ni una imposici\u00f3n de Dios contra la libertad personal, sino todo lo contrario para que hombre y mujer puedan desarrollarse en el amor verdadero.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con los Evangelios la Iglesia ha ense\u00f1ado de manera constante que \u00abel uso deliberado de la facultad sexual fuera de las relaciones conyugales normales contradice a su finalidad, sea cual fuere el motivo que lo determine\u00bb. As\u00ed, el goce sexual es buscado aqu\u00ed al margen de \u00abla relaci\u00f3n sexual requerida por el orden moral; aquella relaci\u00f3n que realiza el sentido \u00edntegro de la mutua entrega y de la procreaci\u00f3n humana en el contexto de un amor verdadero\u00bb (CDF, decl. \u00abPersona humana\u00bb 9)\u00bb. (Catecismo, n. 2352). Se refiere principalmente pero no solo a los pecados de masturbaci\u00f3n y relaciones extramatrimoniales, como el adulterio y la fornicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Volviendo a las palabras del Papa ense\u00f1a que\u00a0\u00a0<em>\u00abEl lujurioso s\u00f3lo busca atajos: no comprende que el camino del amor debe recorrerse despacio, y esta paciencia, lejos de ser sin\u00f3nimo de aburrimiento, permite hacer felices nuestras relaciones amorosas\u00bb<\/em>, y este el camino del progreso en el noviazgo para aquilatar el enamoramiento y cultivar poco a poco la fidelidad. Precisamente el cortejo busca esa s\u00edntesis entre raz\u00f3n, impulso y sentimiento que les ayuda a llevar sabiamente la existencia como personas llamadas a la santidad, porque las virtudes opuestas a los vicios suponen un marco amplio de referencia; no se trata de ser superhombres o supermujeres, sino hijos de Dios llamados a llevar a plenitud la obra buena de Dios Padre Creador, siguiendo el ejemple de Jesucristo, perfecto hombre y perfecto Dios.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso a\u00f1ade que\u00a0<em>\u00abDe todos los placeres del hombre, la sexualidad tiene una voz poderosa. Involucra todos los sentidos; habita tanto en el cuerpo como en la psique; si no se disciplina pacientemente, si no se inscribe en una relaci\u00f3n y en una historia en la que dos individuos lo convierten en una danza amorosa, se transforma en una cadena que priva al hombre de libertad. El placer sexual se ve minado por la pornograf\u00eda: satisfacci\u00f3n sin relaci\u00f3n que puede generar formas de adicci\u00f3n\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La castidad es posible y es variada<\/h2>\n\n\n\n<p>Hay varios modos de vivir la virtud de la castidad seg\u00fan el estado de cada uno a lo largo de su desarrollo vital, se aprende ya en la ni\u00f1ez, de descubre en la adolescencia, se disfruta en el enamoramiento y se prolonga en los hijos como fruto natural del matrimonio abierto a la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el camino habitual para crecer en virtudes impulsadas por la caridad y formar una familia como \u00e1mbito natural para acoger el amor, de marido y mujer, de hermanos, de abuelos, y de otros parientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n otros son llamados a vivir la castidad plena cuando responden a la llamada del amor de Dios, con un coraz\u00f3n indiviso y al servicio del pr\u00f3jimo, como hacen los sacerdotes, los religiosos, y tambi\u00e9n en el celibato apost\u00f3lico. <\/p>\n\n\n\n<p>En un ambiente actual sensual y sexualizado cuesta entender el celibato como amor elevado como don de Dios para una misi\u00f3n de servicio al pr\u00f3jimo mediante el apostolado, aunque es verdad que ese testimonio ayuda a entender mejor la dignidad humana, el amor generoso y la vida espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Como es sabido, esta virtud de la castidad es parte de la virtud cardinal de la templanza por la que la persona domina los apetitos integr\u00e1ndolos en la madurez personal, como ense\u00f1a el Catecismo:&nbsp;&nbsp;\u00abLa castidad tiene unas leyes de crecimiento; \u00e9ste pasa por grados marcados por la imperfecci\u00f3n y, muy a menudo, por el pecado. \u00abPero, el hombre, llamado a vivir responsablemente el designio sabio y amoroso de Dios, es un ser hist\u00f3rico que se construye d\u00eda a d\u00eda con sus opciones numerosas y libres; por esto \u00e9l conoce, ama y realiza el bien moral seg\u00fan las diversas etapas de crecimiento\u00bb (FC, 34). (n. 2343).<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto a la homosexualidad ense\u00f1a que \u00abLa homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracci\u00f3n sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a trav\u00e9s de los siglos y las culturas. Su origen s\u00edquico permanece ampliamente inexplicado. Apoy\u00e1ndose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf. Gn 19, 1 &#8211; 29; Rm 1, 24 &#8211; 27; 1Co 6, 10; 1Tm 1, 10), la Tradici\u00f3n ha declarado siempre que \u00ablos actos homosexuales son intr\u00ednsecamente desordenados\u00bb (CDF, decl. \u00abPersona humana\u00bb 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una complementariedad afectiva y sexual verdadera. No pueden recibir aprobaci\u00f3n en ning\u00fan caso\u00bb (n. 2357).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, reconoce que: \u00abUn n\u00famero apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente radicadas. Esta inclinaci\u00f3n, objetivamente desordenada, constituye para la mayor\u00eda de ellos una aut\u00e9ntica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasi\u00f3n y delicadeza. Se evitar\u00e1, respecto a ellos, todo signo de discriminaci\u00f3n injusta. Estas personas est\u00e1n llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Se\u00f1or, las dificultades que pueden encontrar a causa de su condici\u00f3n\u00bb. (n. 2358).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Acoger siempre<\/h2>\n\n\n\n<p>Con buen sentido pastoral el Catecismo se\u00f1ala que sentir esa tendencia es distinto de consentir en esos actos especialmente contrarios a la castidad, y que esas personas deben poner los medios, como todos, para huir de las ocasiones de pecado, acudir a los sacramentos en particular el de la penitencia, y a la oraci\u00f3n confiada a Dios Padre, a Jesucristo y a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda. Son los medios que todos debemos poner como una parte de la lucha asc\u00e9tica por superar las tendencias ego\u00edstas o cosificadoras hacia el pr\u00f3jimo y querer corresponder a las llamadas de Dios al amor en todas las etapas de la vida. <\/p>\n\n\n\n<p>El mismo Jesucristo ha dado ejemplo de rechazar el pecado y acoger al pecador, como hizo con la mujer ad\u00faltera a quien la gracia de una firme conversi\u00f3n: \u00abTampoco yo te condeno, anda y no peques m\u00e1s\u00bb. Y enseguida ella se convirti\u00f3 en ap\u00f3stol entusiasta al verse libre de sus pecados y descubrir al Mes\u00edas salvador en la persona de Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n\n\n\n<p>En suma, vamos avanzando como Iglesia misionera que tiene las puertas abiertas a todos, consciente de ser como el signo o sacramento universal de salvaci\u00f3n y el camino querido por Dios para encontrar y desarrollar la vocaci\u00f3n a la santidad, que consiste fundamentalmente en la uni\u00f3n con Jesucristo, Camino, Verdad y Vida. Y as\u00ed la vida cristiana contin\u00faa en un proceso continuo de buscar a Jesucristo, de encontrar a Jesucristo, y de amar a Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Papa Francisco ha dedicado una reciente catequesis al vicio de la lujuria, en continuidad con el plan de ense\u00f1ar el mal que suponen los vicios capitales, como antes lo ha ense\u00f1ado en otra catequesis sobre la gula. 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