{"id":37426,"date":"2024-02-15T06:00:00","date_gmt":"2024-02-15T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=37426"},"modified":"2024-02-14T14:57:58","modified_gmt":"2024-02-14T12:57:58","slug":"comentario-gestis-verbisque","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/omnes.blog\/?p=37426","title":{"rendered":"<i>Gestis verbisque<\/i>, una nota que nace de la tarea maternal del Magisterio"},"content":{"rendered":"\n<p>El <a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/index_sp.htm\">Dicasterio para la Doctrina de la fe<\/a> public\u00f3 el pasado 2 de febrero la Nota<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_ddf_doc_20240202_gestis-verbisque_it.html\"> <em>Gestis verbisque<\/em><\/a> sobre la validez de los Sacramentos. <\/p>\n\n\n\n<p>La Nota ha sido motivada por el creciente n\u00famero de consultas dirigidas al Dicasterio sobre la validez de algunas celebraciones sacramentales, y a las que ha debido responder con pesar constatado su invalidez (cfr. Presentaci\u00f3n). <\/p><div class=\"lerox-placement-margin\" style=\"margin:32px 0 32px 0;\"><div class=\"lerox-ad lerox-ad-image\" data-ad-id=\"1\"><a href=\"https:\/\/leroxstudio.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/www.url_.com_.gif\" width=\"800\" height=\"850\" alt=\"\" loading=\"lazy\" style=\"display:block;max-width:100%;\"><\/a><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>Con la Nota se propone \u201cayudar a los Obispos en su tarea de promotores y custodios de la vida lit\u00fargica de las Iglesias particulares que les han sido confiadas\u201d, ofreciendo \u201calgunos elementos de car\u00e1cter doctrinal sobre el discernimiento acerca de la validez de la celebraci\u00f3n de los Sacramentos, prestando atenci\u00f3n tambi\u00e9n a algunos aspectos disciplinares y pastorales\u201d (n. 4).<\/p>\n\n\n\n<p>La parte doctrinal desarrolla tres temas espec\u00edficos de la teolog\u00eda sacramental: I. La Iglesia se realiza y se expresa en los Sacramentos; II. La Iglesia custodia y es custodiada por los Sacramentos; y III. La presidencia lit\u00fargica y el arte de celebrar. <\/p>\n\n\n\n<p>Algunas im\u00e1genes tomadas de la Sagrada Escritura encauzan la reflexi\u00f3n: la imagen de la Iglesia como esposa y cuerpo de Cristo y la de Cristo como cabeza de la Iglesia. <\/p>\n\n\n\n<p>Al final de cada tema se indican algunas consecuencias disciplinares y pastorales en armon\u00eda con la doctrina expuesta.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Naturaleza sacramental de la Iglesia<\/h2>\n\n\n\n<p>En el primer tema se muestra la naturaleza sacramental de la Iglesia. La Nota inicia precisando que la Iglesia nace de los Sacramentos. La cita de san Agust\u00edn es elocuente: \u201cAd\u00e1n duerme para que Eva sea formada; Cristo muere para que la Iglesia sea formada. Del costado de Ad\u00e1n Eva se forma; del costado de Cristo muerto en la cruz, herido por la lanza, brotan los Sacramentos por los que se forma la Iglesia\u201d (n. 6: San Agust\u00edn, <em>In Johannis Evangelium tractatus<\/em> 9, 10). <\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia, por tanto, es Sacramento universal de salvaci\u00f3n (cfr. n. 7) porque Cristo la ha fundado por medio de la instituci\u00f3n de los Sacramentos. Retomando la comparaci\u00f3n entre el nacimiento de Eva y de la Iglesia, podemos a\u00f1adir que, as\u00ed como Dios model\u00f3 el primer hombre con polvo de la tierra, que se convirti\u00f3 en un ser vivo cuando recibi\u00f3 el aliento de la vida (cfr. Gen 2,7), tambi\u00e9n la Iglesia fue modelada mediante la instituci\u00f3n de cada Sacramento por parte de Cristo, y que empez\u00f3 a vivir el d\u00eda de Pentecost\u00e9s con el env\u00edo de Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los Sacramentos, sin embargo, no son algo del pasado, sino que la Iglesia los celebra a lo largo de la historia hasta el final de los tiempos. Y puesto que Cristo ha tomado por esposa a la Iglesia, como Ad\u00e1n tom\u00f3 a Eva por mujer, los dos forman un \u00fanico cuerpo. <\/p>\n\n\n\n<p>En cada celebraci\u00f3n sacramental no s\u00f3lo celebra la Iglesia, sino que tambi\u00e9n Cristo est\u00e1 presente, \u201cde modo que, cuando alguien bautiza, es Cristo quien bautiza\u201d (Conc. Ecum. Vat. II, Const. lit. <a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19631204_sacrosanctum-concilium_sp.html\"><em>Sacrosanctum Concilium<\/em>,<\/a> n. 22). <\/p>\n\n\n\n<p>Se entiende as\u00ed que la Iglesia, en la liturgia sacramental, realiza y manifiesta lo que es: \u201csigno e instrumento de la uni\u00f3n \u00edntima con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u201d (n. 7: Conc. Ecum. Vat. II, Const. dog. <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/em>, n. 1).<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de este origen divino permanente de la Iglesia, la Nota termina el primer punto se\u00f1alando que las \u201cintervenciones del Magisterio en materia sacramental han estado siempre motivadas por una fundamental preocupaci\u00f3n por la fidelidad al misterio celebrado. La Iglesia, en efecto, tiene el deber de asegurar la prioridad de la acci\u00f3n de Dios y salvaguardar la unidad del Cuerpo de Cristo en aquellas acciones que no tienen igual porque son sagradas \u00abpor excelencia\u00bb con una eficacia garantizada por la acci\u00f3n sacerdotal de Cristo\u201d (n. 10).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La Iglesia custodia de los sacramentos<\/h2>\n\n\n\n<p>La reflexi\u00f3n doctrinal continua con el tema <em>La Iglesia custodia y es custodiada por los Sacramentos<\/em>. Para entender su contenido conviene recordar que la Iglesia no tom\u00f3 conciencia expl\u00edcita del septenario sacramental hasta el siglo XII. <\/p>\n\n\n\n<p>El Magisterio empez\u00f3 a ense\u00f1arlo a partir del siglo XIII, y el concilio de Trento, ante la crisis de la reforma protestante que negaba el origen divino de los siete Sacramentos, defini\u00f3 como dogma de fe la instituci\u00f3n de cada uno de los siete Sacramentos por parte de Cristo. Adem\u00e1s, a lo largo de los siglos, algunos gestos y elementos materiales que se consideraban necesarios para la celebraci\u00f3n v\u00e1lida de algunos Sacramentos fueron modificados. <\/p>\n\n\n\n<p>Todo ello plantea la cuesti\u00f3n sobre la potestad de la Iglesia acerca de la determinaci\u00f3n del n\u00famero de Sacramentos y del signo sacramental de cada uno de ellos. La respuesta puede considerarse como la reflexi\u00f3n m\u00e1s original de la Nota.<\/p>\n\n\n\n<p>El Dicasterio deja claro que la potestad de la Iglesia no es arbitraria porque tiene que ser fiel esposa de su esposo, Cristo, quien los instituy\u00f3. Para justificar lo sucedido a lo largo de los siglos, la Nota sostiene que la potestad que la Iglesia puede ejercer sobre los Sacramentos es an\u00e1loga a la que posee respecto a la Sagrada escritura. \u201cEn esta \u00faltima, la Iglesia reconoce la Palabra de Dios, puesta por escrito bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, estableciendo el canon de los libros sagrados. Al mismo tiempo, sin embargo, se somete a esta Palabra, que \u201cla oye con piedad, la guarda con exactitud y la expone con fidelidad\u201d (Conc. Ecum. Vat. II, Const. dog. <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651118_dei-verbum_sp.html\">Dei Verbum<\/a><\/em>, n. 10). Del mismo modo la Iglesia, asistida por el Esp\u00edritu Santo, reconoce los signos sagrados por medio de los cuales Cristo otorga la gracia que emana de la Pascua, determinando su n\u00famero e indicando, para cada uno de ellos, los elementos esenciales\u201d (n. 11).<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre la determinaci\u00f3n del signo sacramental, la Nota a\u00f1ade que la Iglesia \u201csabe en particular que su <em>potestas<\/em> respecto a los Sacramentos se detiene ante su sustancia (cfr. Conc. de Trento, <em>Sesi\u00f3n XXI<\/em>, cap. 2). As\u00ed como en la predicaci\u00f3n la Iglesia debe anunciar siempre fielmente el Evangelio de Cristo muerto y resucitado, en los gestos sacramentales debe conservar los gestos salv\u00edficos que Jes\u00fas le confi\u00f3\u201d (n. 11). <\/p>\n\n\n\n<p>Reconoce adem\u00e1s que \u201cla Iglesia no siempre ha indicado inequ\u00edvocamente los gestos y las palabras en que consiste esta sustancia <em>divinitus instituta<\/em>. De todos modos, para todos los Sacramentos aparecen fundamentales aquellos elementos que el Magisterio de la Iglesia, en escucha del <em>sensus fidei<\/em> del Pueblo de Dios y en di\u00e1logo con la teolog\u00eda, ha denominado materia y forma, a los que se a\u00f1ade la intenci\u00f3n del ministro\u201d (n. 12).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Condiciones para que la celebraci\u00f3n sacramental sea v\u00e1lida<\/h2>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n se indican las condiciones para que la celebraci\u00f3n sacramental sea v\u00e1lida. <\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, se debe respetar lo que la Iglesia ha determinado sobre la materia (los gestos y uso de elementos materiales) y la forma (palabras) de cada Sacramento. Se precisa que la Iglesia no los ha determinado por puro capricho o arbitrariedad sino, salvaguardando la sustancia de los Sacramentos, se\u00f1al\u00e1ndolos con autoridad, enraizada en la Tradici\u00f3n y en docilidad a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo para expresar mejor la gracia conferida por el Sacramento (nn. 12-16). <\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, es necesario que el ministro tenga \u201cla intenci\u00f3n de hacer al menos lo que hace la Iglesia\u201d (n. 17: Conc. de Trento, Decretum <em>de Sacramentis<\/em>, can. 11).<\/p>\n\n\n\n<p>Se subraya tambi\u00e9n la intr\u00ednseca unidad entre los tres elementos, que \u201cse integran en la acci\u00f3n sacramental de tal manera que la intenci\u00f3n se convierte en principio unificador de la materia y la forma, haciendo de ellas un signo sagrado por el que se confiere la gracia <em>ex opere operato<\/em>\u201d (n. 18). <\/p>\n\n\n\n<p>Por ello que el signo sacramental manifiesta la intenci\u00f3n del ministro, y \u201cla grave modificaci\u00f3n de los elementos esenciales introduce tambi\u00e9n la duda sobre la intenci\u00f3n real del ministro, afectando as\u00ed a la validez del Sacramento celebrado\u201d (n. 19).<\/p>\n\n\n\n<p>El tema se termina con una breve referencia a la integraci\u00f3n del signo sacramental en la celebraci\u00f3n de toda la liturgia sacramental, se\u00f1alando que no es \u201cun <em>ornatus<\/em> ceremonial de los Sacramentos, ni una introducci\u00f3n did\u00e1ctica a la realidad que se cumple, sino que es en su conjunto el acontecimiento en el que tiene lugar el encuentro personal y comunitario entre Dios y nosotros, en Cristo y en el Esp\u00edritu Santo\u201d (n. 20).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Variedad de  ritos lit\u00fargicos sacramentales<\/h2>\n\n\n\n<p>La liturgia \u201cpermite la variedad que preserva la Iglesia de la \u201cr\u00edgida uniformidad\u201d\u201c (n. 21). Por ello la Iglesia acoge en su seno una gran variedad de ritos lit\u00fargicos sacramentales, y los mismos ritos prev\u00e9n posibles acomodaciones de la celebraci\u00f3n seg\u00fan las circunstancias. <\/p>\n\n\n\n<p>La liturgia es acci\u00f3n de la Iglesia, y para que esta variedad no da\u00f1e la unidad, la Nota recuerda \u201cque, fuera de los casos expresamente indicados en los libros lit\u00fargicos, \u201cla regulaci\u00f3n de la sagrada Liturgia es competencia exclusiva de la autoridad de la Iglesia\u201d (Conc. Ecum. Vat. II, Const. lit. <em>Sacrosanctum Concilium<\/em>, n. 22), que reside, seg\u00fan los casos, en el obispo, en la asamblea episcopal territorial, en la Sede Apost\u00f3lica\u201d (n. 22).<\/p>\n\n\n\n<p>La conclusi\u00f3n final de este segundo tema es que \u201ccambiar por propia iniciativa la forma celebrativa de un Sacramento no constituye un simple abuso lit\u00fargico, como transgresi\u00f3n de una norma positiva, sino una lesi\u00f3n infligida al mismo tiempo a la comuni\u00f3n eclesial y al reconocimiento de la acci\u00f3n de Cristo, que en los casos m\u00e1s graves hace inv\u00e1lido el Sacramento mismo, porque la naturaleza de la acci\u00f3n ministerial exige que se transmita fielmente lo que se ha recibido (cfr. 1Co 15,3)\u201d (n. 22: Congregaci\u00f3n de la Doctrina de la Fe, <a href=\"https:\/\/press.vatican.va\/content\/salastampa\/es\/bollettino\/pubblico\/2020\/08\/06\/nos.html\"><em>Nota doctrinal sobre la modificaci\u00f3n de la formula sacramental del Bautismo<\/em>,<\/a> 8).<\/p>\n\n\n\n<p>El tercer tema, titulado <em>La presidencia lit\u00fargica y el arte de celebrar<\/em>, se centra en la figura del ministro, que celebra <em>in persona Christi Capitis<\/em> y en <em>nomine Ecclesiae<\/em> (cfr. n. 23). La nota precisa que celebrar <em>in persona Christi Capitis<\/em> no confiere al ministro un poder de ejercitar arbitrariamente durante la celebraci\u00f3n. Celebrar <em>in persona Christi Capitis<\/em> significa que el verdadero celebrante es Cristo (cfr. n 24). Si nos mantenemos en la teolog\u00eda escol\u00e1stica, dir\u00edamos que el agente principal es Cristo y el ministro es agente instrumental. Se entiende as\u00ed que la Nota contin\u00fae ense\u00f1ando que la potestad del ministro es una diacon\u00eda (cfr. n. 24).<\/p>\n\n\n\n<p>El ministro tambi\u00e9n celebra en nombre de la Iglesia. Esta \u201cf\u00f3rmula deja claro que \u00e9l, mientras representa a Cristo Cabeza ante su Cuerpo que es la Iglesia, hace presente tambi\u00e9n ante su propia Cabeza este Cuerpo, m\u00e1s a\u00fan, esta Esposa, como sujeto integrante de la celebraci\u00f3n\u201d (n. 25).<\/p>\n\n\n\n<p>La conclusi\u00f3n es que \u201cel ministro debe comprender que la aut\u00e9ntica <em>ars celebrandi<\/em> es la que respeta y exalta la primac\u00eda de Cristo y la actuosa <em>participatio<\/em> de toda la asamblea lit\u00fargica, tambi\u00e9n mediante la humilde obediencia a las normas lit\u00fargicas\u201d (n. 26).<\/p>\n\n\n\n<p>Nos encontramos ante un documento que nace de la autoridad paterna y materna del Magisterio que vela por la salvaci\u00f3n del Pueblo de Dios y de todas las almas. <\/p>\n\n\n\n<p>No extra\u00f1a entonces que la Nota termine, a modo de conclusi\u00f3n, exhortando a custodiar toda la riqueza contendida en los Sacramentos, de modo que la fragilidad humana no ofusque el primado del obrar salv\u00edfico de Dios en la historia. <\/p>\n\n\n\n<p>En esta tarea, que compete a toda la Iglesia, los ministros tienen una responsabilidad particular para \u201c\u201cque la belleza de la celebraci\u00f3n cristiana\u00bb se mantenga viva y no sea \u00abdesfigurada por una comprensi\u00f3n superficial y reductiva de su valor o, peor a\u00fan, por su instrumentalizaci\u00f3n al servicio de alguna visi\u00f3n ideol\u00f3gica, sea cual sea\u00bb\u201c (n.29: Francesco, C. Ap. <a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/20220629-lettera-ap-desiderio-desideravi.html\"><em>Desiderio desideravi<\/em>,<\/a> n. 51).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Dicasterio para la Doctrina de la fe public\u00f3 el pasado 2 de febrero la Nota Gestis verbisque sobre la validez de los Sacramentos. 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