{"id":38372,"date":"2024-03-28T13:10:42","date_gmt":"2024-03-28T11:10:42","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=38372"},"modified":"2024-03-28T13:11:11","modified_gmt":"2024-03-28T11:11:11","slug":"compuncion-jueves-santo-papa-francisco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/omnes.blog\/?p=38372","title":{"rendered":"El Papa Francisco llama a la compunci\u00f3n este Jueves Santo"},"content":{"rendered":"\n<p>En su <a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/it\/homilies\/2024\/documents\/20240328-omelia-crisma.html\">homil\u00eda<\/a> de la Misa crismal de este <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/recursos\/lecturas-del-domingo\/lecturas-del-jueves-santo\/\">Jueves Santo<\/a>, el Papa Francisco fija la mirada en san Pedro, \u201cel primer pastor de nuestra Iglesia\u201d. El Pont\u00edfice recorre en voz alta el camino de Sim\u00f3n Pedro hasta Jes\u00fas para profundizar en \u00abla compunci\u00f3n\u00bb. Al principio, dice, san Pedro \u201cesperaba un Mes\u00edas pol\u00edtico y poderoso, fuerte y resolutivo, y frente al esc\u00e1ndalo de un Jes\u00fas d\u00e9bil, arrestado sin oponer resistencia, declar\u00f3: \u2018No lo conozco\u2019\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, tras negar tres veces a Cristo, explica Francisco que san Pedro conoci\u00f3 a Jes\u00fas cuando \u201cse dej\u00f3 atravesar sin reservas por su mirada\u201d. En ese momento, \u201cdel \u2018no lo conozco\u2019 pasar\u00e1 a decir: \u2018Se\u00f1or, T\u00fa lo sabes todo\u2019\u201d.<\/p><div class=\"lerox-placement-margin\" style=\"margin:32px 0 32px 0;\"><div class=\"lerox-ad lerox-ad-image\" data-ad-id=\"1\"><a href=\"https:\/\/leroxstudio.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/www.url_.com_.gif\" width=\"800\" height=\"850\" alt=\"\" loading=\"lazy\" style=\"display:block;max-width:100%;\"><\/a><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>Subraya aqu\u00ed el Santo Padre, dirigi\u00e9ndose a los sacerdotes, que la curaci\u00f3n del coraz\u00f3n es posible \u201ccuando, heridos y arrepentidos, nos dejamos perdonar por Jes\u00fas; estas curaciones pasan a trav\u00e9s de las l\u00e1grimas, del llanto amargo y del dolor que permite redescubrir el amor\u201d. En pocas palabras, a trav\u00e9s de la compunci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La compunci\u00f3n, aut\u00e9ntico arrepentimiento<\/h2>\n\n\n\n<p>Este es un t\u00e9rmino, dice el Papa, que \u201cevoca el punzar. La compunci\u00f3n es \u2018una punci\u00f3n en el coraz\u00f3n\u2019, un pinchazo que lo hiere, haciendo brotar l\u00e1grimas de arrepentimiento\u201d. Pero no es \u201cun sentimiento que nos tumba por tierra\u201d, advierte Francisco. La compunci\u00f3n es \u201cun aguij\u00f3n ben\u00e9fico que quema por dentro y cura\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El Pont\u00edfice tambi\u00e9n explica que la compunci\u00f3n no es \u201csentir l\u00e1stima de uno mismo\u201d, pues esta es \u201ctristeza seg\u00fan el mundo\u201d. La compunci\u00f3n, subraya Francisco, \u201ces arrepentirse seriamente de haber entristecido a Dios con el pecado; es reconocer estar siempre en deuda y no ser nunca acreedores; es admitir haber perdido el camino de santidad, no habiendo cre\u00eddo en el amor de Aquel que dio su vida por m\u00ed\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed entendida, la compunci\u00f3n permite \u201cfijar la mirada en el Crucificado y dejarme conmover por su amor que siempre perdona y levanta, que nunca defrauda las esperanzas de quien conf\u00eda en \u00c9l\u201d. Y el Papa insiste en que este arrepentimiento \u201caligera el alma de las cargas, porque act\u00faa en la herida del pecado, disponi\u00e9ndose a recibir precisamente all\u00ed la caricia del m\u00e9dico celestial\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Encuentro con Cristo y con el otro<\/h2>\n\n\n\n<p>Por tanto, Francisco asegura que la compunci\u00f3n es el ant\u00eddoto contra la dureza del coraz\u00f3n. \u201cEs el remedio, porque nos muestra la verdad de nosotros mismos, de modo que la profundidad de nuestro ser pecadores revela la realidad infinitamente m\u00e1s grande de nuestro ser perdonados\u201d. Y el Papa insiste en que \u201ccada uno de nuestros renacimientos interiores brotan siempre del encuentro entre nuestra miseria y la misericordia del Se\u00f1or\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El Santo Padre habla tambi\u00e9n de la solidaridad, \u201cotra caracter\u00edstica de la compunci\u00f3n\u201d. Gracias a este sentimiento en nuestro coraz\u00f3n, en lugar de enjuiciar a los otros \u201clloramos por sus pecados\u201d. \u201cY el Se\u00f1or busca, especialmente entre los consagrados a \u00c9l, a quienes lloren por los pecados de la Iglesia y del mundo, haci\u00e9ndose instrumento de intercesi\u00f3n por todos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Francisco repite de nuevo esta idea asegurando que \u201cel Se\u00f1or no nos pide juicios despectivos sobre los que no creen, sino amor y l\u00e1grimas por los que est\u00e1n alejados\u201d. Por ello, \u201cadoremos, intercedamos y lloremos por los dem\u00e1s. Permitamos al Se\u00f1or que realice maravillas. No temamos, \u00c9l nos sorprender\u00e1\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La compunci\u00f3n como gracia de Dios<\/h2>\n\n\n\n<p>El Papa avisa de que \u201cen una sociedad secularizada, corremos el riesgo de mostrarnos muy activos y al mismo tiempo de sentirnos impotentes\u201d. Terminamos por \u201cperder el entusiasmo\u201d, nos \u201cencerramos en la queja\u201d y hacemos \u201cprevalecer la magnitud de los problemas sobre la inmensidad de Dios\u201d. Sin embargo, el obispo de Roma anima a no perder la esperanza pues \u201cel Se\u00f1or no dejar\u00e1 de visitarnos y de alzarnos de nuevo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Para finalizar, Francisco se\u00f1ala que \u201cla compunci\u00f3n no es el fruto de nuestro trabajo, sino que es una gracia y como tal ha de pedirse en la oraci\u00f3n\u201d. Y el Papa ofrece dos consejos a este respecto. \u201cEl primero es el de no mirar la vida y la llamada en una perspectiva de eficacia y de inmediatez\u201d, sino mirar \u201cen el conjunto del pasado y del futuro\u201d. \u201cDel pasado, recordando la fidelidad de Dios\u201d, y \u201cdel futuro, pensando en el destino eterno al que estamos llamados\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo consejo del Pont\u00edfice \u201ces redescubrir la necesidad de dedicarnos a una oraci\u00f3n que no sea de compromiso y funcional, sino gratuita, serena y prolongada\u201d. Al concluir su homil\u00eda, el Papa nos anima a que \u201csintamos la grandeza de Dios en nuestra bajeza de pecadores, para mirarnos dentro y dejarnos atravesar por su mirada\u201d, al igual que san Pedro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su homil\u00eda de la Misa crismal de este Jueves Santo, el Papa Francisco fija la mirada en san Pedro, \u201cel primer pastor de nuestra Iglesia\u201d. 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