{"id":39693,"date":"2024-05-23T06:00:00","date_gmt":"2024-05-23T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=39693"},"modified":"2024-05-23T08:35:04","modified_gmt":"2024-05-23T06:35:04","slug":"educar-para-el-perdon-el-perdon-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/omnes.blog\/?p=39693","title":{"rendered":"Educar para el perd\u00f3n. El perd\u00f3n de Dios"},"content":{"rendered":"\n<p>En el <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/foco\/educar-para-el-perdon-con-tolkien-y-c-s-lewis\/\">art\u00edculo anterior,<\/a> que dedicamos al perd\u00f3n entre las personas, quedamos emplazados a tratar el perd\u00f3n de Dios.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Hablar del perd\u00f3n presupone la existencia del pecado. S\u00f3lo si reconocemos que ofendemos a Dios -que pecamos-, podemos llegar a entender la grandeza de Dios que nos perdona.&nbsp;<\/p><div class=\"lerox-placement-margin\" style=\"margin:32px 0 32px 0;\"><div class=\"lerox-ad lerox-ad-image\" data-ad-id=\"1\"><a href=\"https:\/\/leroxstudio.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/www.url_.com_.gif\" width=\"800\" height=\"850\" alt=\"\" loading=\"lazy\" style=\"display:block;max-width:100%;\"><\/a><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>Nuestro prop\u00f3sito al abordar este tema es ayudar a padres y educadores a educar a hijos y alumnos en el agradecimiento a Dios, que est\u00e1 siempre dispuesto a perdonarnos y en el arrepentimiento \u2013dolor por las ofensas cometidas\u2013 que les lleve a acudir a la confesi\u00f3n, sacramento que nos reconcilia con \u00c9l.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las constantes de la Revelaci\u00f3n es el perd\u00f3n de Dios, manifestaci\u00f3n de su infinito amor por los hombres \u2013por cada hombre\u2013. Veamos alg\u00fan ejemplo que encontramos en los Evangelios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Jes\u00fas Perdona a Pedro y le confirma en su misi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Comenzaremos con un entra\u00f1able episodio ocurrido, muy de ma\u00f1ana, en la ribera del lago de Tiber\u00edades. Nos lo cuenta san Juan, testigo de todo, en el \u00faltimo cap\u00edtulo de su Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p>Un grupo de disc\u00edpulos de Jes\u00fas hab\u00edan pasado toda la noche de pesca, pero volv\u00edan de vac\u00edo cuando ya estaba amaneciendo. Entonces \u201cJes\u00fas se present\u00f3 en la orilla; pero los&nbsp;disc\u00edpulos no sab\u00edan que era Jes\u00fas.&nbsp;Jes\u00fas les dice: \u2018Muchachos, \u00bften\u00e9is pescado?\u2019. Ellos contestaron: \u2018No\u2019.&nbsp;\u00c9l les dice: \u2018Echad la red a la derecha de la barca y encontrar\u00e9is\u2019. La echaron, y no pod\u00edan sacarla, por la multitud de peces.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y sacaron 153 peces grandes.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, tras asar algunos peces en las brasas que \u00c9l mismo hab\u00eda preparado, \u201cJes\u00fas se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado\u201d, aunque ninguno de los disc\u00edpulos se atrev\u00eda a preguntarle qui\u00e9n era, porque sab\u00edan bien que era el Se\u00f1or\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de comer tiene lugar una conmovedora conversaci\u00f3n entre Jes\u00fas y Pedro:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>-\u201c \u2018Sim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas m\u00e1s que estos?\u2019. \u00c9l le contest\u00f3: \u2018S\u00ed,&nbsp;Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te quiero\u2019. Jes\u00fas le dice: \u2018Apacienta mis corderos\u2019.&nbsp;Por segunda vez le pregunta: \u2018Sim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas?\u2019. \u00c9l le contesta: \u2018S\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te quiero\u2019. \u00c9l le dice: \u2018Pastorea mis ovejas\u2019. Por tercera vez le pregunta: \u2018Sim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme quieres?\u2019. Se entristeci\u00f3 Pedro de que le preguntara por tercera vez: \u2018\u00bfMe quieres?\u2019 y le contest\u00f3: \u2018Se\u00f1or, t\u00fa conoces todo, t\u00fa sabes que te quiero\u2019.&nbsp;Jes\u00fas le dice: \u2018Apacienta mis ovejas\u2019 \u201d.&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Al contemplar esta escena, es imposible no volver la mirada a otro episodio ocurrido unos d\u00edas antes, en el atrio de la casa del Sumo Sacerdote, cuando Pedro neg\u00f3 tres veces conocer a Jes\u00fas. \u201cEntonces Pedro se acord\u00f3 de las palabras que le hab\u00eda dicho Jes\u00fas: \u201cAntes de que cante el gallo dos veces, me habr\u00e1s negado tres\u201d. Y rompi\u00f3 a llorar\u201d. Preguntando Jes\u00fas a Pedro por tres veces: \u201c\u00bfMe quieres?\u201d, le est\u00e1 diciendo que le perdona su traici\u00f3n y que si \u00e9l le quiere todo quedar\u00e1 borrado y seguir\u00e1 en pie la promesa que le hiciera tiempo atr\u00e1s en la regi\u00f3n de Cesarea de Filio: \u201cT\u00fa eres Pedro, y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecer\u00e1n contra ella\u201d [Mt 16, 18]. As\u00ed lo entendi\u00f3 Pedro que \u201cse entristeci\u00f3 porque le pregunt\u00f3 por tercera vez: \u2018\u00bfMe quieres?\u2019\u201d, demostrando p\u00fablicamente su arrepentimiento por la triple negaci\u00f3n y su gran amor a su Maestro y Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed tenemos, por tanto, los tres elementos esenciales del perd\u00f3n de Dios: hay una culpa que el hombre reconoce como suya; hay arrepentimiento -cuidar el examen de conciencia- y petici\u00f3n de perd\u00f3n a Dios, que es a quien se ha ofendido; y Dios siempre perdona totalmente \u2013\u201cSe buscar\u00e1 la culpa de Israel y no la habr\u00e1, y el pecado de Jud\u00e1 y no se hallar\u00e1\u201d [Jerem\u00edas 50, 20] \u2013 y para siempre \u2013 \u201cY una vez perdonados, Yahveh ya no se acordar\u00e1 m\u00e1s de sus pecados\u201d [Isa\u00edas 38, 17]. <\/p>\n\n\n\n<p>Con el perd\u00f3n de Dios no queda ni rastro de pecado: \u201cY s\u00ed vuestros pecados son como la grana, blanquear\u00e1n como la nieve; y s\u00ed son rojos como el carmes\u00ed, se volver\u00e1n como la lana\u201d [Isa\u00edas 1, 18]; y se recupera la gracia de Dios -su amistad y confianza-.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n a Judas Iscariote le ofreci\u00f3 Jes\u00fas el perd\u00f3n de su traici\u00f3n llam\u00e1ndole \u201cAmigo\u201d aun sabiendo que su beso era la se\u00f1al convenida con los que ven\u00edan a detenerle: \u201cAmigo, \u00a1haz lo que has venido a hacer!\u201d [Mt 26, 50]. Pero Judas no se arrepinti\u00f3 -\u00e9l y Dios saben qu\u00e9 ocurri\u00f3 en su coraz\u00f3n- y, hasta donde sabemos, no pudo ser perdonado. <\/p>\n\n\n\n<p>Al no acoger la confianza que le ofreci\u00f3 el Se\u00f1or, seguir viviendo no ten\u00eda ya sentido para \u00e9l, y se ahorc\u00f3. Este mismo peligro nos amenazar\u00eda a nosotros si tuvi\u00e9ramos miedo a no ser perdonados. Confiemos siempre en el perd\u00f3n de Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Jes\u00fas&nbsp;perdona al buen ladr\u00f3n y le promete el cielo<\/h2>\n\n\n\n<p>Cuando llegaron al Calvario, crucificaron all\u00ed a Jes\u00fas y a otros dos malhechores, uno a su derecha y a su izquierda el otro.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u2014Padre, perd\u00f3nales, porque no saben lo que hacen -exclam\u00f3 Jes\u00fas. [Lc 23, 33]<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los malhechores injuriaba a Jes\u00fas, en cambi\u00f3 el otro le reprend\u00eda y hac\u00eda p\u00fablico su arrepentimiento por las fechor\u00edas que hab\u00edan cometido ambos:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Nosotros estamos aqu\u00ed justamente, porque recibimos lo merecido por lo que hemos hecho; pero \u00e9ste no ha hecho ning\u00fan mal -le dec\u00eda a su compa\u00f1ero.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Jes\u00fas, acu\u00e9rdate de m\u00ed cuando llegues a tu Reino -pidi\u00f3 a Jes\u00fas, asumiendo su realeza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014En verdad te digo: hoy estar\u00e1s conmigo en el Para\u00edso -le respondi\u00f3 el Se\u00f1or.<\/p>\n<cite>[Lucas 23, 42-44]<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed otra lecci\u00f3n de c\u00f3mo es el perd\u00f3n de Dios. Jes\u00fas, ya colgado en la cruz, pide al Padre que perdone a todos los que le est\u00e1n injuriando y atormentando \u201cporque no saben lo que hacen\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>No tengo noticia de nadie, antes de Jes\u00fas, que haya sido tan indulgente y compasivo con sus acusadores y ejecutores. \u00c9l es capaz de hacerlo, y lo hace, porque es verdadero Dios; y si est\u00e1 colgado en la cruz es s\u00f3lo por decisi\u00f3n propia, porque ha elegido este modo de redimirnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, el \u201cbuen ladr\u00f3n\u201d, que tiene claro que Jes\u00fas no tendr\u00eda que estar en la cruz \u2013\u201ceste no ha hecho ning\u00fan mal\u201d-, arrepentido de su mala vida pasada, le pide: \u201cacu\u00e9rdate de m\u00ed cuando llegues a tu reino\u201d. Y el Se\u00f1or atiende de inmediato su demanda: \u201choy estar\u00e1s conmigo en el Para\u00edso\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Jesucristo nos ha ganado el derecho a ser perdonados<\/h2>\n\n\n\n<p>A partir de la gran verdad que el buen ladr\u00f3n dice a su compa\u00f1ero, reprendi\u00e9ndole por su mal comportamiento con el Inocente, en la misma condena que ellos: \u201cNosotros estamos aqu\u00ed justamente, (\u2026); pero \u00e9ste no ha hecho ning\u00fan mal\u201d, trataremos de comprender, hasta donde nos sea posible, el misterio de la Pasi\u00f3n de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas -colgado en la cruz entre dos&nbsp;malhechores-&nbsp;es la Segunda Persona de la Sant\u00edsima Trinidad, que se hizo hombre para llevar a cabo el plan de Dios -Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo- a fin de rescatar al g\u00e9nero humano del poder del pecado y de la muerte. Ya en el tiempo de la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios, el \u00e1ngel comunica a Jos\u00e9, esposo de Mar\u00eda, que al ni\u00f1o&nbsp;\u201cle pondr\u00e1s por&nbsp;nombre Jes\u00fas, porque \u00e9l salvar\u00e1 a su pueblo de sus pecados\u201d [Mateo 1, 21]. \u00bfY cu\u00e1l fue ese plan de Dios para redimirnos de nuestros pecados y liberarnos del poder del demonio? Entregar a su Hijo para dar con su muerte la vida al mundo: \u201cSobre el madero, carg\u00f3 con nuestros pecados en su propio cuerpo, para que nosotros, muertos al pecado, vivi\u00e9ramos para la justicia\u201d. [1 Pe 2, 24]. Veamos c\u00f3mo recorri\u00f3 Jes\u00fas ese camino hasta el G\u00f3lgota.<\/p>\n\n\n\n<p>Jesucristo decidi\u00f3 cargar con todos los pecados, empezando por el pecado original y siguiendo por los cometidos por todos los hombres de todos los tiempos. Pero, \u00a1atenci\u00f3n!, no carga con nuestros pecados como se carga con un fardo que uno se echa a la espalda sin hacerlo cosa suya. \u00a1No!\u00a0De una forma misteriosa, sin tener pecado alguno -no pod\u00eda pecar porque es Dios, y no cometi\u00f3 pecado alguno, como confes\u00f3 el buen ladr\u00f3n-, asumi\u00f3 todos nuestros pecados:\u00a0\u201cA \u00e9l, que no\u00a0conoci\u00f3 pecado, Dios lo hizo pecado por nosotros, para que lleg\u00e1ramos a ser en \u00c9l justicia de Dios\u201d, explica san Pablo en [2 Corintios 5, 21]. <\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 Miguel Ib\u00e1\u00f1ez Langlois, en su libro \u201cLa pasi\u00f3n de Cristo\u201d de Rialp, reflexiona: \u201cDebi\u00f3 hacerse una violencia tremenda para cargar en su coraz\u00f3n con aquello que \u00e9l m\u00e1s odia en este mundo, con lo \u00fanico que \u00e9l odia: lo anti-Dios, que eso es el pecado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro Se\u00f1or asumi\u00f3 todas las miserias sin fin, incluyendo las enfermedades con sus penurias y limitaciones, de todos los hombres desde Ad\u00e1n y Eva hasta el fin de los tiempos:\u00a0\u201c\u00c9l tom\u00f3 sobre s\u00ed nuestras enfermedades, cargo con nuestras dolencias. Fue traspasado por nuestras iniquidades, molido por nuestros pecados\u201d [Isa\u00edas 53, 4-5]. <\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed se entiende su terrible\u00a0sufrimiento en el Huerto de los Olivos: le vemos postrado en el polvo, en aut\u00e9ntica agon\u00eda bajo el peso insoportable del pecado del mundo, \u201cle sobrevino un sudor como de gotas de sangre que ca\u00edan hasta el suelo\u201d, que le lleva a pedir al Padre: \u201cPadre, si quieres, \u00a1aparta de m\u00ed este c\u00e1liz!\u201d, y que acaba en su victoria definitiva: \u201cpero no se haga mi voluntad, sino la tuya\u201d [Lucas 22, 42-44].<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9ste fue el camino que Jes\u00fas eligi\u00f3 para redimirnos: el sufrimiento de asumir todos los pecados del g\u00e9nero humano y la violencia extrema que padeci\u00f3 durante toda la Pasi\u00f3n, hasta morir en la cruz, constituye un sacrificio agradable a Dios porque lo ofrece el mismo Dios -el Hijo de Dios- y redime a todos los hombres de sus pecados porque es el sacrificio de un Hombre -el Hijo de Mar\u00eda- que ofrece su propia sangre como ofrenda grata a Dios. Y s\u00f3lo por amor, por su amor infinito hacia los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro Se\u00f1or, siendo uno de los nuestros, nos ha ganado el derecho a ser perdonados por Dios y nos abre las puertas del Reino de los Cielos. <\/p>\n\n\n\n<p>La Pasi\u00f3n de Cristo es lo m\u00e1s importante que a cada uno de nosotros nos ha ocurrido jam\u00e1s en nuestra vida. Por eso, la respuesta por nuestra parte a tanta entrega del Se\u00f1or no puede ser otra que el agradecimiento, y su seguimiento para llevar a cabo la misi\u00f3n que \u00c9l nos ha encomendado.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">No es lo mismo pedir perd\u00f3n que disculparse&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p>En un c\u00e9lebre ensayo titulado \u201cEl perd\u00f3n\u201d, <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/foco\/la-amistad-en-los-escritos-de-tolkien-y-c-s-lewis\/\">C. S. Lewis<\/a> nos explica que hay diferencias importantes entre pedir perd\u00f3n y disculparse. Lo expone as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn mi opini\u00f3n, con frecuencia interpretamos equivocadamente el perd\u00f3n de Dios y de los hombres. En cuanto a Dios, cuando creemos pedirle perd\u00f3n, a menudo deseamos otra cosa (a menos que nos hayamos observado con cuidado): en realidad, no queremos ser perdonados, sino disculpados, pero son dos cosas muy distintas. <\/p>\n\n\n\n<p>Perdonar es decir \u201cS\u00ed, has cometido un pecado, pero acepto tu arrepentimiento, en ning\u00fan momento utilizar\u00e9 la falta en contra tuya y entre los dos todo volver\u00e1 a ser como antes\u201d. En cambio, disculpar es decir \u201cMe doy cuenta de que no pod\u00edas evitarlo o no era tu intenci\u00f3n y en realidad no eras culpable\u201d. Si uno no ha sido verdaderamente culpable, no hay nada que perdonar\u201d.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En ocasiones los hombres nos enga\u00f1amos pidiendo disculpas -por ejemplo, invent\u00e1ndonos atenuantes-, cuando lo que realmente precisamos es ser perdonados. Cuando queramos el perd\u00f3n de Dios, es importante que tengamos claro que, si una acci\u00f3n requiere ser perdonada, no basta con una excusa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Dios perdona siempre<\/h2>\n\n\n\n<p>San Lucas recoge en su Evangelio tres par\u00e1bolas sobre la misericordia y el perd\u00f3n, que culmina con la m\u00e1s hermosa, la del \u201chijo pr\u00f3digo\u201d&nbsp;[Lucas&nbsp;15, 11-32], que elegimos para terminar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El hijo m\u00e1s joven, le pidi\u00f3 a su padre: \u201cPadre, dame la parte de la hacienda que me corresponde\u201d. Recibida su herencia, se march\u00f3 a lejanas tierras y dilapid\u00f3 \u201csu fortuna viviendo lujuriosamente\u201d. Luego empez\u00f3 a pasar todo tipo de penurias, e incluso hambre. <\/p>\n\n\n\n<p>Entonces decidi\u00f3 volver a casa y pedir perd\u00f3n: \u201cPadre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; tr\u00e1tame como a uno de tus jornaleros\u201d. El padre, encantado de recuperarlo, organiz\u00f3 un banquete para celebrar el regreso a casa de su hijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el hijo mayor volvi\u00f3 del campo, enterado del motivo de la fiesta, se indign\u00f3 y no quer\u00eda entrar en ella. el padre sali\u00f3 a su encuentro y, tras escuchar su quejas, le dijo: \u201cHijo, hab\u00eda que celebrarlo y alegrarse, porque ese hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso que queda bien ilustrada la infinita misericordia de Dios, deseoso siempre de perdonar al hombre que se le acerca arrepentido a pedirle perd\u00f3n por sus pecados.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un Dios que perdona<\/h2>\n\n\n\n<p>\u201cDios manifiesta su poder, no creando, sino perdonando\u201d, reza la Iglesia\u00a0[Domingo XXVI T.O.].\u00a0\u201cT\u00fa arrojar\u00e1s al fondo del mar todos nuestros pecados\u201d\u00a0[Miqueas 7, 19].\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas\u00a0encarga\u00a0a los\u00a0Ap\u00f3stoles\u00a0que prediquen \u201cen su nombre la penitencia y la remisi\u00f3n de los pecados a todas las naciones\u201d\u00a0[Lucas 24, 47]. <\/p>\n\n\n\n<p>Antes, en su primera aparici\u00f3n\u00a0a los\u00a0Ap\u00f3stoles en la tarde del mismo d\u00eda de Pascua, hab\u00eda instituido el sacramento de la Penitencia:\u00a0\u201cRecibid el Esp\u00edritu Santo; a quienes les perdon\u00e9is los pecados, les quedan perdonados; a quienes se lo reteng\u00e1is, les quedan retenidos\u201d[Juan 20, 22-23].\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Acudiendo arrepentidos a este sacramento recuperamos la gracia de la justificaci\u00f3n y, con ella, la alegr\u00eda de comenzar de nuevo en nuestra vida.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Debemos perdonar a los dem\u00e1s<\/h2>\n\n\n\n<p>De igual modo que tenemos confianza plena en que Dios perdona siempre nuestros pecados, debemos tambi\u00e9n tener muy claro que no lo har\u00e1 si nosotros no perdonamos de coraz\u00f3n a quienes nos ofenden.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta doctrina la ejemplifica el Maestro en la par\u00e1bola del \u201cdeudor cruel\u201d: \u201cYo te he perdonado toda la deuda porque me lo has suplicado. \u00bfNo deb\u00edas t\u00fa tambi\u00e9n tener piedad de tu compa\u00f1ero?\u201d [ver Mateo 18, 23-33]. Y, tras ense\u00f1ar Jes\u00fas el Padrenuestro a sus disc\u00edpulos, les dice: \u201cPero si no perdon\u00e1is a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonar\u00e1 vuestros pecados\u201d [Mateo 6, 15].&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, perdonar a los dem\u00e1s siempre da paz a \u201cambas partes\u201d, borra las distancias que genera la ofensa y se recupera la armon\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Jesucristo&nbsp;nos eleva a una vida de intimidad con Dios<\/h2>\n\n\n\n<p>Nuestro Se\u00f1or, siendo verdadero Dios y perfecto hombre, mediante el misterio su Pasi\u00f3n y Muerte, nos ha ganado el derecho a ser perdonados por Dios y nos abre el camino a la felicidad de la vida eterna.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el encuentro personal de cada uno con Jes\u00fas, comenzamos a vivir de otra manera e, impulsados por la gracia, podemos libremente orientar nuestra vida hacia el fin para el que fuimos creados.<\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">Lectura recomendada:<\/h6>\n\n\n\n<p>Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u201cReconciliaci\u00f3n y Penitencia\u201d. San Juan Pablo II<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el art\u00edculo anterior, que dedicamos al perd\u00f3n entre las personas, quedamos emplazados a tratar el perd\u00f3n de Dios.\u00a0 Hablar del perd\u00f3n presupone la existencia del pecado. S\u00f3lo si reconocemos que ofendemos a Dios -que pecamos-, podemos llegar a entender la grandeza de Dios que nos perdona.&nbsp; Nuestro prop\u00f3sito al abordar este tema es ayudar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":23,"featured_media":39695,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[537],"tags":[],"class_list":["post-39693","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-recursos","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/39693","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/23"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=39693"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/39693\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/39695"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=39693"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=39693"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=39693"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}