{"id":41282,"date":"2024-09-15T06:00:00","date_gmt":"2024-09-15T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=41282"},"modified":"2024-08-27T10:56:32","modified_gmt":"2024-08-27T08:56:32","slug":"sacramento-del-perdon-experiencia-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/omnes.blog\/?p=41282","title":{"rendered":"El sacramento del perd\u00f3n. Una experiencia de libertad"},"content":{"rendered":"\n<p>Nadie puede perdonar si antes no ha sido perdonado, si no ha experimentado el perd\u00f3n de verdad. Perdonar es una modalidad de querer, quiz\u00e1s me atrevo a decir que de las m\u00e1s perfectas. Decirle a alguien \u201cyo te perdono\u201d, es decirle \u201cyo te quiero como eres, reconozco en ti algo que transciende tus hechos, tus limitaciones, tus errores\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el perd\u00f3n tiene una doble vertiente: en primer lugar, es un don, no sale de nosotros mismos, no es resultado exclusivo de nuestra voluntad o nuestra determinaci\u00f3n; pero, en segundo lugar, tambi\u00e9n se puede aprender a perdonar. Hay una serie de actitudes internas y externas que nos facilitan la acogida de ese don.<\/p><div class=\"lerox-placement-margin\" style=\"margin:32px 0 32px 0;\"><div class=\"lerox-ad lerox-ad-image\" data-ad-id=\"1\"><a href=\"https:\/\/leroxstudio.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/www.url_.com_.gif\" width=\"800\" height=\"850\" alt=\"\" loading=\"lazy\" style=\"display:block;max-width:100%;\"><\/a><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>La oraci\u00f3n colecta de la Misa del Domingo XXVII del Tiempo Ordinario recoge una provocadora afirmaci\u00f3n: \u201cOh Dios, que manifiestas especialmente tu poder con el perd\u00f3n y la misericordia, derrama incesantemente sobre nosotros tu gracia, para que, deseando lo que nos prometes, consigamos los bienes del cielo\u201d.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque esta formulaci\u00f3n puede sorprendernos inicialmente, hay que afirmar que la mayor manifestaci\u00f3n del poder de Dios no es solo la creaci\u00f3n o los milagros f\u00edsicos narrados en el Evangelio y constatados hoy, por ejemplo, en los procesos de beatificaci\u00f3n y canonizaci\u00f3n (detr\u00e1s de cada santo que conocemos se esconden dos milagros confirmados), sino que se manifiesta \u201cespecialmente\u201d al perdonarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Con qu\u00e9 fuerza lo expresa san Josemar\u00eda Escriv\u00e1, que se pasmaba ante esta consideraci\u00f3n: \u201cUn Dios que nos saca de la nada, que crea, es algo imponente. Y un Dios que se deja coser con hierros al madero de la cruz, por redimirnos, es todo Amor. Pero un Dios que perdona, es padre y madre cien veces, mil veces, infinitas veces\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Dios tambi\u00e9n pronuncia sobre nosotros una palabra de perd\u00f3n, y la Palabra de Dios se hace carne: \u201cJesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su s\u00edntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jes\u00fas de Nazaret\u201d (<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/bulls\/documents\/papa-francesco_bolla_20150411_misericordiae-vultus.html\">Misericordiae Vultus<\/a>, 1).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Sed de amor<\/h2>\n\n\n\n<p>Dios lo ten\u00eda todo pensado. A trav\u00e9s de los sacramentos permanece en la Iglesia la fuerza del misterio pascual de Cristo. Ese rostro de la misericordia del Padre sigue vivo y operante. \u00a1Dios me perdona hoy! Y me ense\u00f1a a perdonar. Cuando en cierta ocasi\u00f3n le echaron en cara a san Leopoldo Mandic \u2013santo confesor capuchino\u2013 que perdonaba a todo el mundo, se\u00f1al\u00f3 un crucifijo y respondi\u00f3: \u201c\u00a1\u00c9l nos ha dado el ejemplo!\u201d (\u2026) Y abriendo los brazos a\u00f1adi\u00f3: \u201cY si el Se\u00f1or me reprochase mi demasiada largueza le podr\u00eda decir: \u201cSe\u00f1or, este mal ejemplo me lo hab\u00e9is dado vos, muriendo en la cruz por las almas, impulsado por vuestra divina caridad\u201d. El sentido de humor de los santos esconde una profunda verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre de hoy \u2013que es el hombre de siempre\u2013 experimenta, con frecuencia, una profunda ruptura, abundantes fracasos, angustia, desorientaci\u00f3n. Con raz\u00f3n afirmaba Benedicto XVI que \u201cen el coraz\u00f3n de todo hombre, mendigo de amor, hay sed de amor. En su primera enc\u00edclica, \u201c<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_04031979_redemptor-hominis.html\">Redemptor hominis<\/a>\u201d, mi amado predecesor (san) Juan Pablo II escribi\u00f3: \u201cEl hombre no puede vivir sin amor. Permanece para s\u00ed mismo un ser incomprensible, su vida est\u00e1 privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en \u00e9l plenamente\u201d (n. 10).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>El cristiano, de modo especial, no puede vivir sin amor. M\u00e1s a\u00fan, si no encuentra el amor verdadero, ni siquiera puede llamarse cristiano, porque, como puso de relieve en la enc\u00edclica\u00a0\u00abDeus caritas est\u00bb, \u201cno se comienza a ser cristiano por una decisi\u00f3n \u00e9tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientaci\u00f3n decisiva\u201d (n.1.).\u00a0 (Homil\u00eda durante una liturgia penitencial. 29 de marzo de 2007).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Reconocernos pecadores<\/h2>\n\n\n\n<p>Cada sacramento es un encuentro real con Jes\u00fas Vivo. Cuando voy a confesarme el protagonista no es mi pecado, ni mi arrepentimiento, ni mis disposiciones interiores \u2013todo ello necesario\u2013 sino el amor misericordioso de Dios. Recientemente lo explicaba el Papa Francisco en una parroquia romana diciendo que la confesi\u00f3n \u201cno es una pr\u00e1ctica de devoci\u00f3n, sino el fundamento de la existencia cristiana. No se trata de saber expresar bien nuestros pecados sino de reconocernos pecadores y arrojarnos en los brazos de Jes\u00fas crucificado para ser liberados\u201d (Papa Francisco, Homil\u00eda en la celebraci\u00f3n de la Reconciliaci\u00f3n, 24 horas para el Se\u00f1or, 8 de marzo de 2024).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa se\u00f1ala algo que es importante: el perd\u00f3n es una experiencia de libertad, mientras que el pecado, la culpa es una experiencia de esclavitud, como aparece reiteradamente se\u00f1alado en la Sagrada Escritura. Y con esa experiencia de libertad viene la paz, el gozo interior y la alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica (n. 1423-1424) nos ense\u00f1a que este sacramento puede recibir distintos nombres: \u201cde conversi\u00f3n\u201d, \u201cde la penitencia\u201d, \u201cde la confesi\u00f3n\u201d, \u201cdel perd\u00f3n\u201d y \u201cde la reconciliaci\u00f3n\u201d. Ninguno de los t\u00e9rminos agota toda su riqueza, sino que nos lo muestra como un diamante poli\u00e9drico que puede ser contemplado en sus distintas caras.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Sacramento de conversi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Es el punto inicial: reconocer que todos necesitamos convertirnos, que es lo mismo que decir que todos somos imperfectos. Pero la conversi\u00f3n no debe brotar de la contemplaci\u00f3n de mi yo herido porque no soy perfecto, sino de la contemplaci\u00f3n asombrosa de un Amor que me envuelve y al que quiero corresponder. \u201c\u00a1El Amor no es amado!\u201d, gritaba el joven Francisco por las callejuelas de su As\u00eds natal. El punto de partida de la conversi\u00f3n debe ser la conciencia de mi pecado, como en la medicina el punto de partida del tratamiento es el diagn\u00f3stico.<\/p>\n\n\n\n<p>Es precisamente en esa imperfecci\u00f3n, donde nos est\u00e1 esperando Dios que siempre nos da una segunda oportunidad. Siempre es tiempo de recomenzar, como se desprende de unas palabras del Venerable siervo de Dios Tom\u00e1s Morales, SJ: \u201cNo cansarse nunca, de estar empezando siempre\u201d. Estas palabras nos recuerdan la repetici\u00f3n insistente del Papa Francisco, ya desde los primeros d\u00edas de su pontificado: \u201cDios no se cansa de perdonar, no nos cansemos nosotros de pedir perd\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Sacramento de Penitencia<\/h2>\n\n\n\n<p>La conversi\u00f3n de la que antes se hablaba no es cuesti\u00f3n de un instante, sino que implica un proceso, un camino que recorrer. A\u00fan en los casos en que el inicio fue una acci\u00f3n directa y \u201ctumbativa de Dios\u201d (pensemos en <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/san-pedro-y-san-pablo-2\/\">san Pablo<\/a>, san Agust\u00edn, san Juan de Dios, san Camilo de Lelis o los grandes conversos del siglo XX), se comprueba que despu\u00e9s tuvieron que proseguir ese camino diario de vivir cara a Dios. \u00c9l cuenta con el tiempo, es paciente y sabe esperar, nos acompa\u00f1a. Como tal proceso, la conversi\u00f3n es algo vivo, no lineal, con altibajos.<\/p>\n\n\n\n<p>Para muchos cristianos la experiencia de la conversi\u00f3n puede resultar frustrante por no contar precisamente con el tiempo. En una cultura de lo inmediato es f\u00e1cil sucumbir a la impaciencia o la desesperanza y quererlo todo para ahora. Pensemos en los cuarenta a\u00f1os de Israel por el desierto\u2026 Dios no tiene prisa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Sacramento de la confesi\u00f3n&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p>Verbalizar nuestros pecados. Pasar de la idea a la palabra. San Juan Pablo II en la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica sobre este sacramento, afirma que \u201creconocer el propio pecado, es m\u00e1s, \u2014yendo a\u00fan m\u00e1s a fondo en la consideraci\u00f3n de la propia personalidad\u2014 reconocerse pecador, capaz de pecado e inclinado al pecado, es el principio indispensable para volver a Dios (\u2026). En realidad, reconciliarse con Dios presupone e incluye desasirse con lucidez y determinaci\u00f3n del pecado en el que se ha ca\u00eddo. Presupone e incluye, por consiguiente, hacer penitencia en el sentido m\u00e1s completo del t\u00e9rmino: arrepentirse, mostrar arrepentimiento, tomar la actitud concreta de arrepentido, que es la de quien se pone en el camino del retorno al Padre. Esta es una ley general que cada cual ha de seguir en la situaci\u00f3n particular en que se halla. En efecto, no puede tratarse sobre el pecado y la conversi\u00f3n solamente en t\u00e9rminos abstractos\u201d. (Reconciliatio et paenitentia, 13).<\/p>\n\n\n\n<p>El examen de conciencia hecho desde la base del amor \u2013y no desde una concepci\u00f3n legalista del pecado\u2013 nos ayuda a identificar, a concretar. No quedarnos solo en lo \u201cque he hecho\u201d o \u201cno he hecho\u201d sino ir a la ra\u00edz. Para matar un \u00e1rbol no basta cortar las ramas sino que hay que acabar con la ra\u00edz.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Del perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Es impresionante escuchar (en el caso del sacerdote, pronunciar) esas palabras que, si podemos, las recibimos de rodillas: \u201cyo te absuelvo de tus pecados\u2026\u201d. En ese momento se corta la soga que nos ten\u00eda sujetos; Dios se acerca y nos abraza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed lo explicaba el Papa Francisco hace unos a\u00f1os: \u201cCelebrar el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n significa ser envueltos en un abrazo caluroso: es el abrazo de la infinita misericordia del Padre. Recordemos la hermosa, hermosa par\u00e1bola del hijo que se march\u00f3 de su casa con el dinero de la herencia; gast\u00f3 todo el dinero, y luego, cuando ya no ten\u00eda nada, decidi\u00f3 volver a casa, no como hijo, sino como siervo. Ten\u00eda tanta culpa y tanta verg\u00fcenza en su coraz\u00f3n. La sorpresa fue que cuando comenz\u00f3 a hablar, a pedir perd\u00f3n, el padre no le dej\u00f3 hablar, le abraz\u00f3, le bes\u00f3 e hizo fiesta. Pero yo os digo: cada vez que nos confesamos, Dios nos abraza, Dios hace fiesta\u201d. (Audiencia general, 19 de febrero de 2014).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Nexo entre Penitencia y Eucar\u00edst\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfY qui\u00e9n no quiere ser abrazado? \u00bfQui\u00e9n no quiere ser injertado de nuevo en una relaci\u00f3n de amor? Dios siempre nos espera con los brazos y el Coraz\u00f3n abiertos. Por eso tambi\u00e9n algunos autores han llamado a este sacramento \u201cel de la alegr\u00eda\u201d. Es esta una virtud que aparece en todos los personajes de las par\u00e1bolas de Lucas, excepto en el hermano mayor de la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo; algo que deber\u00eda hacernos reflexionar.<\/p>\n\n\n\n<p>Este recorrido reafirma la necesidad de volver a colocar el sacramento de la penitencia en el centro de la pastoral ordinaria de la Iglesia. No olvidemos el nexo intr\u00ednseco entre el sacramento de la penitencia y el de la Eucarist\u00eda, coraz\u00f3n de la vida de la Iglesia, que aunque no es objeto de este art\u00edculo resulta imprescindible mencionarlo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Nueva evangelizaci\u00f3n y santidad<\/h2>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed que el Papa Benedicto XVI se preguntase: \u201c\u00bfEn qu\u00e9 sentido la Confesi\u00f3n sacramental es \u201ccamino\u201d para la nueva evangelizaci\u00f3n? Ante todo, porque la nueva evangelizaci\u00f3n saca linfa vital de la santidad de los hijos de la Iglesia, del camino cotidiano de conversi\u00f3n personal y comunitaria para conformarse cada vez m\u00e1s profundamente a Cristo. Y existe un v\u00ednculo estrecho entre santidad y sacramento de la Reconciliaci\u00f3n, testimoniado por todos los santos de la historia. La conversi\u00f3n real del coraz\u00f3n, que es abrirse a la acci\u00f3n transformadora y renovadora de Dios, es el \u201cmotor\u201d de toda reforma y se traduce en una verdadera fuerza evangelizadora\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, el mismo Papa se\u00f1alaba: \u201cEn la Confesi\u00f3n el pecador arrepentido, por la acci\u00f3n gratuita de la misericordia divina, es justificado, perdonado y santificado; abandona el hombre viejo para revestirse del hombre nuevo. S\u00f3lo quien se ha dejado renovar profundamente por la gracia divina puede llevar en s\u00ed mismo, y por lo tanto anunciar, la novedad del Evangelio. (San) Juan Pablo II, en la carta apost\u00f3lica \u00abNovo millennio ineunte\u00bb, afirmaba: \u201cDeseo pedir, adem\u00e1s, una renovada valent\u00eda pastoral para que la pedagog\u00eda cotidiana de la comunidad cristiana sepa proponer de manera convincente y eficaz la pr\u00e1ctica del sacramento de la Reconciliaci\u00f3n\u201d (n. 37).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cQuiero subrayar este llamamiento\u201d, a\u00f1ad\u00eda, \u201csabiendo que la nueva evangelizaci\u00f3n debe dar a conocer al hombre de nuestro tiempo el rostro de Cristo como \u2018mysterium pietatis\u2019, en el que Dios nos muestra su coraz\u00f3n misericordioso y nos reconcilia plenamente consigo. Este es el rostro de Cristo que es preciso hacer que descubran tambi\u00e9n a trav\u00e9s del sacramento de la Penitencia\u201d (Benedicto XVI. Discurso a los participantes en el curso de la Penitenciar\u00eda Apost\u00f3lica sobre el fuero interno, 9 de marzo de 2012).<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que, aunque de manera somera, se ha podido demostrar que el sacramento de la penitencia tiene tambi\u00e9n un valor pedag\u00f3gico. Se inserta en un camino de santidad, fin \u00faltimo de la vida de cada uno de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso debemos compartir con otros nuestra experiencia. \u201cLa palabra del perd\u00f3n pueda llegar a todos y la llamada a experimentar la misericordia no deje a ninguno indiferente\u201d (Misericordiae Vultus, 19). Tambi\u00e9n nosotros desde el perd\u00f3n recibido nos convertimos en instrumentos de perd\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nadie puede perdonar si antes no ha sido perdonado, si no ha experimentado el perd\u00f3n de verdad. Perdonar es una modalidad de querer, quiz\u00e1s me atrevo a decir que de las m\u00e1s perfectas. 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