{"id":41422,"date":"2024-09-06T06:00:00","date_gmt":"2024-09-06T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=41422"},"modified":"2024-09-02T10:13:03","modified_gmt":"2024-09-02T08:13:03","slug":"musica-siembra-esperanza-ante-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/omnes.blog\/?p=41422","title":{"rendered":"Cuando la m\u00fasica siembra la esperanza ante la muerte"},"content":{"rendered":"\n<p>Una de las primeras composiciones de Johann Sebastian Bach (1685-1750) es la cantata que lleva el n\u00famero 106 en el cat\u00e1logo BWV, y cuyo t\u00edtulo (sacado de la primera frase de su texto, como en todas las cantatas de Bach) es \u201cGottes Zeit ist die allerbeste Zeit\u201d (\u201cEl tiempo de Dios es el mejor de todo tiempo\u201d). Como rasgo propio, esta cantata lleva adem\u00e1s el subt\u00edtulo, o sobrenombre, de \u201cActus Tragicus\u201d, que no se debe al compositor, sino que aparece por primera vez en una copia tard\u00eda de la partitura, realizada en 1768.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"780\" height=\"780\" src=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Bach_unedited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-41424\" style=\"width:193px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Bach_unedited.jpg 780w, https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Bach_unedited-700x700.jpg 700w, https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Bach_unedited-300x300.jpg 300w, https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Bach_unedited-768x768.jpg 768w, https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Bach_unedited-12x12.jpg 12w, https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Bach_unedited-600x600.jpg 600w, https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Bach_unedited-100x100.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 780px) 100vw, 780px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Retrato de J.S. Bach realizado por Hausmann (Wikimedia Commons \/ Johnhuxley)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La cantata se fecha habitualmente en 1707 o 1708, que es el periodo en el que Bach ocup\u00f3 brevemente el puesto de organista en la iglesia de san Blas, de la villa turingia de M\u00fchlhausen. Est\u00e1 escrita para una peque\u00f1a plantilla de int\u00e9rpretes: cuatro voces, dos flautas dulces, dos violas da gamba y un bajo continuo.<\/p><div class=\"lerox-placement-margin\" style=\"margin:32px 0 32px 0;\"><div class=\"lerox-ad lerox-ad-image\" data-ad-id=\"1\"><a href=\"https:\/\/leroxstudio.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/www.url_.com_.gif\" width=\"800\" height=\"850\" alt=\"\" loading=\"lazy\" style=\"display:block;max-width:100%;\"><\/a><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>Se trata, por tanto, de la obra de un compositor primerizo, quien, con 22 a\u00f1os, y a punto de casarse con su prima Mar\u00eda B\u00e1rbara, recibe el encargo de componer esta obra para un funeral. Temprana como es esta cantata, sin embargo, es ya una obra maestra, que revela por primera vez a su autor como el genio de la m\u00fasica que es. Tan s\u00f3lo se conservan seis cantatas tempranas de Bach, lo que da un valor adicional a esta obra. M\u00e1s adelante, trabajando en Weimar (de 1708 a 1717) y en Leipzig (de 1723 hasta su muerte), vendr\u00e1n muchas m\u00e1s cantatas, de diversa forma y estilo a las compuestas en su juventud.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una secuencia musical b\u00edblica<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La forma de esta cantata es todav\u00eda muy sencilla, pues consiste en una simple serie de textos b\u00edblicos muy breves sobre la muerte. A un bloque de textos del <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/foco\/el-antiguo-testamento-en-la-vida-de-los-jovenes\/\">Antiguo Testamento<\/a>, que contienen reflexiones y advertencias sobre la muerte, sigue un bloque del Nuevo Testamento, que expresa la esperanza ante la muerte y el esp\u00edritu con el que un creyente ha de afrontarla. La selecci\u00f3n de los textos se debe posiblemente al joven compositor, quien desde su juventud mostr\u00f3 una sabia veneraci\u00f3n por la Palabra de Dios y la Teolog\u00eda, como se puede comprobar examinando el contenido de su biblioteca personal. En concreto, esta cantata parece ser el eco musical de la teolog\u00eda luterana sobre el \u201cArs Moriendi\u201d, es decir, el modo de explicar al creyente c\u00f3mo enfocar su deber de prepararse adecuadamente para el momento de morir.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ello dispone la secuencia de textos como un breve (y tr\u00e1gico) Acto de un auto sacramental, en cuyos protagonistas ha de irse reconociendo el oyente para que la obra se escuche con el sentido buscado por el compositor. En una acci\u00f3n continua, donde los n\u00fameros se encadenan unos con otros, primero escuchar\u00e1 las voces prof\u00e9ticas, que le conminan y le advierten, para despu\u00e9s encontrarse con la misma \u201cvox Christi\u201d y terminar, con un coral, escuchando la voz de la asamblea creyente.<\/p>\n\n\n\n<p>En medio del acto se sit\u00faa, como su coraz\u00f3n, la intervenci\u00f3n del alma en la soprano, que en una s\u00faplica desgarradora clama por la venida de Cristo y por escuchar su misma voz. Precediendo a todo este conjunto, maravilla una breve introducci\u00f3n instrumental que Bach compone como preludio (como har\u00e1 tambi\u00e9n en muchas cantatas de Weimar y algunas de Leipzig).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los ecos del Antiguo Testamento<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, la cantata consta de esta sonatina, cuatro n\u00fameros vocales sobre el Antiguo Testamento, una intervenci\u00f3n del alma, dos n\u00fameros sobre el Nuevo Testamento y un coro final. En la sonatina admira su simplicidad homof\u00f3nica y la tierna nostalgia que evoca, muy alejada de los efectismos tr\u00e1gicos de composiciones funerarias no tan cercanas a la fe como esta.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, sobre un sencillo discurrir de las violas y el bajo continuo, las dos flautas dulces, instrumento tradicionalmente asociado a los ritos f\u00fanebres, se van haciendo eco con un sencillo motivo de tres notas, que desemboca en un acorde mayor que da paso al primer n\u00famero vocal.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es un coro que, despu\u00e9s de una sentencia sapiencial (la que da t\u00edtulo a la cantata), y un peque\u00f1o gesto r\u00edtmico de los instrumentos (una alegre gavota, para iluminar sin duda un tema tan serio), da paso a un coro muy vivaz, en ritmo ternario, sobre el texto \u201cen \u00c9l vivimos, nos movemos y existimos\u201d (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/biblia\/hechos-apostoles\/\">Hechos <\/a>17, 28).<\/p>\n\n\n\n<p>Un dram\u00e1tico contraste introduce una segunda idea sapiencial: vivimos el tiempo justo que Dios haya determinado. El coro queda callado tras las palabras \u201ccuando \u00c9l quiera\u201d. En pocos compases, pues, el oyente pasa de la reflexi\u00f3n alegre a la constataci\u00f3n tr\u00e1gica, pasando por el recuerdo de que todo el fluir de la vida lo hacemos \u201cen \u00c9l\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo n\u00famero, un arioso para tenor, ilustra <a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/biblia\/salmos\/\">Sal <\/a>90, 12: \u201cEns\u00e9\u00f1anos a calcular nuestros a\u00f1os para que adquiramos un coraz\u00f3n sensato\u201d. La voz del salmista David se va entrelazando con las dos flautas, sobre el acompa\u00f1amiento de las dos violas de gamba y el continuo, para exhortarnos a no descuidar el deber que tiene todo creyente de adquirir una sensata preparaci\u00f3n para el momento de morir.<\/p>\n\n\n\n<p>De repente irrumpe el bajo que protagoniza el tercer n\u00famero tomando la voz del profeta Isa\u00edas para cantar \u201cprepara tu casa, porque has de morir y no permanecer\u00e1s vivo\u201d (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/biblia\/isaias\/\">Isa\u00edas <\/a>38, 1). Es la advertencia que hace el profeta al moribundo rey Ezequ\u00edas, con quien debe identificarse el oyente, de modo que, igual que Ezequ\u00edas se recuper\u00f3 al creer al profeta, el cristiano supere la muerte por su fe en Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>El desasosiego que suscitar\u00edan estas palabras en el rey se representa con la inquieta figura r\u00edtmica que repiten las flautas, esta vez sin la ternura de las violas da gamba, y que queda resonando cuando la voz enmudece.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin soluci\u00f3n de continuidad, el coro toma la voz del sabio para cantar \u201ces ley eterna que el hombre debe morir\u201d (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/biblia\/eclesiastico\/\">Eclesi\u00e1stico <\/a>14, 17). El complejo contrapunto que teje el coro se hace cada vez m\u00e1s denso, privado adem\u00e1s del timbre de violas y flautas. Como tratando de salir de esta telara\u00f1a agobiante, el alma, cuya voz toma la soprano, presenta su angustiosa s\u00faplica con las palabras \u201cS\u00ed, s\u00ed, ven Se\u00f1or Jes\u00fas\u201d (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/biblia\/apocalipsis\/\">Apocalipsis <\/a>22, 20). Con ellas vuelve la ternura de las violas, pero por poco, pues el coro opresivo vuelve a repetirse una y otra vez, como enredando al alma en el miedo ante la muerte (\u201cel hombre debe morir\u201d). Enmudecido coro e instrumentos, en un gesto dram\u00e1tico genial, la soprano canta una melod\u00eda en ca\u00edda libre sobre el bajo continuo, que termina con las palabras \u201cven, Se\u00f1or Jes\u00fas\u201d en susurro y ya sin acompa\u00f1amiento alguno.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La voz de Cristo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Ante este grito del alma, se abre el bloque luminoso del Nuevo Testamento. En primer lugar, el alto recuerda las palabras de Cristo al morir para que el alma las haga suyas: \u201cPadre, en tus manos encomiendo mi esp\u00edritu\u201d (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/biblia\/lucas\/\">Lucas <\/a>23, 46). Es una serena melod\u00eda, acompa\u00f1ada tan s\u00f3lo por el bajo continuo, como lo estaba la soprano al final del n\u00famero anterior, que canta tambi\u00e9n con esperanza \u201cT\u00fa, el Dios leal, me librar\u00e1s\u201d (Salmo 31, 6).<\/p>\n\n\n\n<p>Las entra\u00f1ables violas da gamba regresan cuando aparece el bajo trayendo la misma \u201cvox Christi\u201d, quien en persona consuela al alma cantando \u201cHoy estar\u00e1s conmigo en el para\u00edso\u201d (Lucas 23, 43). Como har\u00e1 m\u00e1s tarde en la Pasi\u00f3n seg\u00fan san Mateo, la musicalizaci\u00f3n de Cristo como un bajo acompa\u00f1ado por las cuerdas ofrece una representaci\u00f3n que sintetiza genialmente el poder divino de Cristo con la ternura de su humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Como es propio de las cantatas tempranas, cuando el bajo repite su intervenci\u00f3n lo hace sobre una melod\u00eda coral, cantada por el alto y acompa\u00f1ada por las violas da gamba. El coral pone m\u00fasica a una breve estrofa escrita por Lutero sobre el c\u00e1ntico de Zacar\u00edas \u201cAhora puedes dejar a tu siervo irse en paz\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El n\u00famero termina con este coral flotando sobre un rico contrapunto elaborado por las dos violas sobre el continuo, como dejando saborear esta certeza de paz y gozo que queda en el alma despu\u00e9s de todo lo experimentado en este Acto.<\/p>\n\n\n\n<p>Para terminar, hay que ofrecer al Dios que nos ha redimido del pecado y ha cambiado en esperanza nuestra angustia ante la muerte, el agradecimiento y la alabanza que merece. Para ello, vuelven las flautas de pico para acompa\u00f1ar al coro y todo el conjunto instrumental en una glorificaci\u00f3n del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, de nuevo con el ritmo danzable de la gavota, subrayando la alegr\u00eda y la fuerza que recibe el creyente de su fe. Y como esa fuerza viene de Jesucristo, este coro final conduce a una fuga llena de vida y movimiento, que termina con las palabras lit\u00fargicas \u201cPor Jesucristo, Am\u00e9n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El sorprendente final de este coro queda aqu\u00ed sin desvelar, para que cada oyente lo pueda descubrir por s\u00ed mismo. Para ello se puede recurrir a una buena grabaci\u00f3n del conjunto ruso \u00abBach-Consort\u00bb, en la que adem\u00e1s de escuchar esta cantata maravillosa es posible seguir visualmente las intervenciones de las diversas voces e instrumentos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe title=\"Ensemble Bach-Consort, J.S.Bach, Cantata \u201eGottes Zeit ist die allerbeste Zeit\u201c, BWV 106\" width=\"800\" height=\"450\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/M04AxjsLULw?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de las primeras composiciones de Johann Sebastian Bach (1685-1750) es la cantata que lleva el n\u00famero 106 en el cat\u00e1logo BWV, y cuyo t\u00edtulo (sacado de la primera frase de su texto, como en todas las cantatas de Bach) es \u201cGottes Zeit ist die allerbeste Zeit\u201d (\u201cEl tiempo de Dios es el mejor de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1436,"featured_media":41423,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[36,39],"tags":[26],"class_list":["post-41422","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-cultura","tag-musica","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/41422","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1436"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=41422"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/41422\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/41423"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=41422"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=41422"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/omnes.blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=41422"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}