{"id":51651,"date":"2025-08-24T06:00:00","date_gmt":"2025-08-24T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=51651"},"modified":"2025-08-25T13:09:14","modified_gmt":"2025-08-25T11:09:14","slug":"santo-tomas-de-aquino-sobre-la-humanidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/omnes.blog\/?p=51651","title":{"rendered":"Santo Tom\u00e1s de Aquino sobre la humanidad"},"content":{"rendered":"\n<p>En 1858 y 1859 Alfred Russel Wallace y Charles Darwin publicaron sendas obras en las que propon\u00edan una teor\u00eda evolucionista de la creaci\u00f3n. Seg\u00fan esta teor\u00eda, el estado actual de la creaci\u00f3n es el producto de un largo proceso natural de transmutaci\u00f3n de especies que se rige por el azar y la eliminaci\u00f3n natural. En consecuencia, las teor\u00edas evolucionistas prescindieron del concepto mismo de naturaleza de una teleolog\u00eda intr\u00ednseca en la naturaleza de las cosas. Los seres creados ya no se consideran microcosmos que avanzan hacia alguna finalidad, sino que lo que explica su evoluci\u00f3n es el azar.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, las teor\u00edas evolucionistas no s\u00f3lo influyeron en las definiciones de la composici\u00f3n natural de los seres humanos, sino que tambi\u00e9n tuvieron una enorme trascendencia en el significado mismo del \u201cser\u201d humano.<\/p><div class=\"lerox-placement-margin\" style=\"margin:32px 0 32px 0;\"><div class=\"lerox-ad lerox-ad-image\" data-ad-id=\"1\"><a href=\"https:\/\/leroxstudio.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/omnes.blog\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/www.url_.com_.gif\" width=\"800\" height=\"850\" alt=\"\" loading=\"lazy\" style=\"display:block;max-width:100%;\"><\/a><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>Una de las principales escuelas morales derivadas de esta visi\u00f3n es el naturalismo moral. Para dar una definici\u00f3n general, el naturalismo moral es la escuela que sostiene que los hechos morales son hechos que pueden deducirse emp\u00edricamente de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica mediante la observaci\u00f3n de patrones de comportamiento y convenciones naturales recogidos por la primatolog\u00eda, la antropolog\u00eda, la biolog\u00eda, la psicolog\u00eda, la neurociencia y disciplinas similares.<\/p>\n\n\n\n<p>A modo de ejemplo, algunos pueden sostener que la monogamia es un hecho moral que podr\u00eda explicarse en virtud de algunas convenciones sociol\u00f3gicas, pero que no tiene ning\u00fan valor moral intr\u00ednseco. Digamos que los simios s\u00f3lo desarrollaron las relaciones mon\u00f3gamas para evitar que los hombres mataran a las cr\u00edas de sus rivales. Por otra parte, se podr\u00eda argumentar que el hecho moral \u201cno matar\u00e1s\u201d puede explicarse en vista de la necesidad evolutiva de una especie para sobrevivir o que la \u201cfelicidad\u201d es una reacci\u00f3n neur\u00f3tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Quisiera subrayar ciertos rasgos que influyen en los sistemas de valores morales populares. \u00c9stos tienden a (i) socavar una cierta finalidad intr\u00ednseca o teleolog\u00eda grabada en la propia naturaleza de los seres vivos; (ii) fundar los est\u00e1ndares normativos morales en patrones de comportamiento primigenios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las tres facultades<\/h2>\n\n\n\n<p>A pesar de no estar familiarizado con las teor\u00edas evolucionistas de la modernidad, <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/foco\/santo-del-dia-santo-tomas-de-aquino-lampara-de-la-iglesia\/\">santo Tom\u00e1s de Aquino<\/a> reconoce que los seres humanos comparten rasgos naturales comunes con otras criaturas. Por \u201crasgos\u201d no entiendo aqu\u00ed caracter\u00edsticas de comportamiento, sino poderes naturales en virtud de los cuales la criatura hace algo. Algunas de estas facultades se comparten con m\u00e1s criaturas que otras. Seg\u00fan santo Tom\u00e1s, la persona humana goza de tres tipos de facultades: (i) vegetativa; (ii) sensitiva; (iii) racional.<\/p>\n\n\n\n<p>El poder vegetativo es el que comparte la mayor variedad de criaturas. Es el poder natural de crecimiento. Una planta tiene un poder intr\u00ednseco para enraizar, hacer crecer un tallo, hojas y flores. Un ser humano tambi\u00e9n tiene un poder intr\u00ednseco para crecer desde un feto a un ni\u00f1o hasta la edad adulta y as\u00ed sucesivamente. El poder sensitivo tambi\u00e9n se comparte con muchas otras criaturas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, el ser humano goza de otro tipo de poder que, seg\u00fan el Aquinate, comparte con los \u00e1ngeles y con Dios mismo, a saber, el poder racional. La potencia racional es doble: por un lado, el ser humano goza de una apertura intelectual al mundo exterior por la que es capaz de conocer la verdad de los seres extramentales. Por otra parte, tambi\u00e9n goza de una apertura afectiva por la que reconoce la bondad de los dem\u00e1s seres y los desea.<\/p>\n\n\n\n<p>La actividad racional del ser humano es distintiva en la medida en que capacita a la persona humana para vivir su vida de un modo particular. Cualquier respuesta, por tanto, que defina lo que constituye el fin del ser humano no puede ser ajena a la vocaci\u00f3n particular que surge de la propia composici\u00f3n espiritual y material de la naturaleza humana. <\/p>\n\n\n\n<p>La muestra paradigm\u00e1tica de ser humano es, para santo Tom\u00e1s, actuar racionalmente, es decir, vivir la propia vida a la luz de la verdad y en la b\u00fasqueda de la felicidad, que es ese bien \u00faltimo que no se desea por ninguna otra raz\u00f3n m\u00e1s que por s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Intencionalidad del ser humano<\/h2>\n\n\n\n<p>Para santo Tom\u00e1s el ser humano tiene una cierta intencionalidad que emerge de la interioridad misma de sus potencias naturales.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay una cierta perfecci\u00f3n particular que se insin\u00faa a trav\u00e9s del ejercicio de las cualidades m\u00e1s nobles y pertinentes del ser humano: el poder de conocer y desear racionalmente lo que es bueno, satisfactorio y perfectivo para la persona humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo lo que entra en el \u00e1mbito de la voluntad de la persona humana comporta ciertas cualidades perfectivas que el intelecto humano juzga como bienes que, de alg\u00fan modo, colmar\u00edan el deseo del sujeto humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por esta raz\u00f3n que el Aquinate dice que todas las cosas son perseguidas por la persona bajo una noci\u00f3n del bien. Todo lo que la persona humana desea es deseado en cuanto comporta alguna bondad perfectiva.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el Aquinate piensa que no existe ning\u00fan bien creado que sea completamente id\u00e9ntico a la forma de la bondad misma. Tal cosa tendr\u00eda la capacidad de saciar por completo mi deseo de bondad. Tendr\u00eda que ser tal que, una vez alcanzado, todo deseo por el bien cesara y se convirtiera en de ser due\u00f1a de sus propios actos y dirigirse libremente a lo que es verdaderamente perfectivo para ella mediante la operaci\u00f3n de su intelecto y voluntad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Vivir la vida racionalmente, es decir, vivir la propia vida orient\u00e1ndose hacia lo que es verdaderamente perfectivo de la persona humana, constituye la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es un punto muy destacado que <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/recursos\/tomas-de-aquino-comprension-sintetica-realidad\/\">santo Tom\u00e1s<\/a> hace con respecto al ser humano. Contrariamente a la visi\u00f3n predominante de nuestro tiempo, la libertad no se tiene por la ausencia de coacci\u00f3n exterior, sino por una habilitaci\u00f3n interior para la ordenaci\u00f3n efectiva de todos los elementos interiores y exteriores de la propia vida al servicio de la verdad y la bondad \u00faltimas que son perfectivas de la persona humana.<\/p>\n\n\n\n<p>En el pr\u00f3logo a la segunda parte de la Summa Theologiae, santo Tom\u00e1s prefigura su tratado sobre la libertad mediante la noci\u00f3n teol\u00f3gica de la imagen de Dios. Escribe que despu\u00e9s de haber considerado en la Primera Parte de su obra \u201cel ejemplar, es decir, Dios, y de aquellas cosas que surgieron del poder de Dios de acuerdo con su voluntad\u201d, ahora, en la Segunda Parte de su obra, el Aquinate se vuelve hacia \u201cla imagen [de Dios], es decir, el hombre, en cuanto que tambi\u00e9n \u00e9l es el principio de sus acciones, como poseedor del libre albedr\u00edo y del control de sus acciones\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ser humano<\/h2>\n\n\n\n<p>Este pasaje resume nuestro debate anterior sobre lo que implica ser humano para el Aquinate. La persona humana no es producto del azar, sino de la sabidur\u00eda y del amor de Dios, que configuran un orden providencial seg\u00fan el cual las criaturas, a trav\u00e9s de la perfecci\u00f3n de sus formas, realizan la imagen de Dios inscrita en su perfecci\u00f3n natural y proclaman as\u00ed, en el \u00e1mbito de lo creado, la bondad y la perfecci\u00f3n eternas de Dios (cfr. ST Ia, q. 44, a. 4). De ah\u00ed surge el significado de lo que es ser un ser humano. <\/p>\n\n\n\n<p>Ser humano, para el Aquinate, implica vivir la propia vida en libertad para la b\u00fasqueda de la verdad y el amor de Dios como principios \u00faltimos de la perfecci\u00f3n de la persona humana. En \u00faltima instancia, seg\u00fan santo Tom\u00e1s, una vida vivida en el culto de la verdad y el bien implica que, al ser humano, cada persona se convierte en un anuncio, en la historia, de la sabidur\u00eda y la bondad divinas de Dios alegr\u00eda por su posesi\u00f3n. Nuestra propia experiencia nos ense\u00f1a que, a pesar de la satisfacci\u00f3n que nos produce la consecuci\u00f3n de ciertos bienes creados, seguimos deseando muchas otras cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el Doctor Ang\u00e9lico, s\u00f3lo hay un fin que agota totalmente la formalidad de la bondad. Esta es otra manera de decir que hay un ser cuya naturaleza misma es la bondad misma, de modo que cuando se alcanza la perfecci\u00f3n de la bondad misma se alcanza: Dios. Para el Aquinate, los anhelos m\u00e1s profundos de la naturaleza humana, encuentran su descanso en la contemplaci\u00f3n y comuni\u00f3n con Dios, ya que en Dios encuentran su objeto perfecto y \u00faltimo de verdad y amor.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La libertad<\/h2>\n\n\n\n<p>Que la verdad y el bien sean perfectivos del ser humano en cuanto ser humano es indica-tivo, no s\u00f3lo de cu\u00e1l es esencialmente su fin \u00faltimo, sino tambi\u00e9n del modo de alcanzarlo. Ser humano, seg\u00fan el Aquinate, no implica la imitaci\u00f3n de patrones de comportamiento primordiales. Lo que es moralmente recto y moralmente malo no puede medirse con hechos observados en diversas disciplinas de las ciencias. M\u00e1s bien debe valorarse seg\u00fan el grado en que contribuyen al florecimiento humano. <\/p>\n\n\n\n<p>La muestra del florecimiento humano es el grado en que la persona humana es capaz de ser due\u00f1a de sus propios actos y dirigirse libremente a lo que es verdaderamente per-fectivo para ella mediante la operaci\u00f3n de su intelecto y voluntad.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivir la vida racionalmente, es decir, vivir la propia vida orient\u00e1ndose hacia lo que es verdaderamente perfectivo de la persona humana, constituye la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es un punto muy destacado que santo Tom\u00e1s hace con respecto al ser humano. Contrariamente a la visi\u00f3n predominante de nuestro tiempo, la libertad no se tiene por la ausencia de coacci\u00f3n exterior, sino por una habilitaci\u00f3n interior para la ordenaci\u00f3n efectiva de todos los elementos interiores y exteriores de la propia vida al servicio de la ver-dad y la bondad \u00faltimas que son perfectivas de la persona humana.<\/p>\n\n\n\n<p>En el pr\u00f3logo a la segunda parte de la Summa Theologiae, santo Tom\u00e1s prefigura su tratado sobre la libertad mediante la noci\u00f3n teol\u00f3gica de la imagen de Dios. Escribe que despu\u00e9s de haber considerado en la Primera Parte de su obra \u201cel ejemplar, es decir, Dios, y de aquellas cosas que surgieron del poder de Dios de acuerdo con su voluntad\u201d, ahora, en la Segunda Parte de su obra, el Aquinate se vuelve hacia \u201cla imagen [de Dios], es decir, el hombre, en cuanto que tambi\u00e9n \u00e9l es el principio de sus acciones, como poseedor del libre albedr\u00edo y del control de sus acciones\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ser humano<\/h2>\n\n\n\n<p>Este pasaje resume nuestro debate anterior sobre lo que implica ser humano para el Aquinate. La persona humana no es pro-ducto del azar, sino de la sabidur\u00eda y del amor de Dios, que configuran un orden providencial seg\u00fan el cual las criaturas, a trav\u00e9s de la perfecci\u00f3n de sus formas, realizan la imagen de Dios inscrita en su perfecci\u00f3n natural y proclaman as\u00ed, en el \u00e1mbito de lo creado, la bondad y la perfecci\u00f3n eternas de Dios (cfr. ST Ia, q. 44, a. 4).<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed surge el significado de lo que es ser un ser humano. Ser humano, para el Aquinate, implica vivir la propia vida en libertad para la b\u00fasqueda de la verdad y el amor de Dios como principios \u00faltimos de la perfecci\u00f3n de la persona humana. 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