¿Cuál es la idea básica y la finalidad del congreso “Deporte para todos. Cohesionado, accesible y a la medida de cada persona”, el encuentro internacional previsto del 29 al 30 de septiembre en el Vaticano, promovido por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, en colaboración con el Dicasterio para la Cultura y la Educación y la Fundación Juan Pablo II para el Deporte?

Cartel del congreso «Deporte para todos»

Si prestamos atención a la imagen que acompaña este escrito, ya podemos encontrar la respuesta en el logotipo del evento, que en definitiva identifica la práctica del deporte como instrumento de encuentro, formación, misión y santificación. A través de tres ejes principales la “cohesión”, con la que acercar el deporte profesional al deporte de base, contrarrestando las dinámicas que tienden a separarlos (en el logotipo, piernas y brazos entrelazados como signo de unidad entre las personas); “accesibilidad”, es decir, facilitar la posibilidad de que las personas practiquen deporte, reduciendo los obstáculos sociales y culturales; apto para todas las personas para garantizar la participación en el deporte de todos, incluidas las personas con discapacidades físicas, intelectuales, psíquicas y sensoriales (se ha estilizado un símbolo de discapacidad para englobar a todas las personas con condiciones frágiles). 

Figuras e instituciones del mundo del deporte

A la cumbre asistirán numerosos testimonios, atletas, entrenadores, pero también asociaciones y representantes de diferentes confesiones cristianas y otras religiones. Al final, en presencia del Papa Francisco, se invitará a los participantes a firmar la “Declaración sobre el Deporte”, es decir, el compromiso de promover cada vez más -dentro de sus respectivas instituciones y en sinergia entre ellas- la dimensión social e inclusiva de la cultura y la práctica deportiva. Esta invitación se hará extensiva a todas las realidades del deporte, empezando por las que se inspiran en la visión cristiana de la persona y del propio deporte, participando a través de internet. 

Con la implicación de las principales instituciones y organizaciones deportivas e intergubernamentales, esta cita -explica el Dicasterio promotor- continúa el camino que comenzó en octubre de 2016 con el encuentro internacional “El deporte al servicio de la humanidad”, seguido después por “Dar lo mejor de uno mismo”, el documento publicado a principios de junio de 2018 con el que la Santa Sede aborda por primera vez el tema en su totalidad. “Dar lo mejor de uno mismo en el deporte es también una llamada a aspirar a la santidad”. Así escribe el Santo Padre en la carta introductoria del documento, que consta de cinco capítulos, con el objetivo de ofrecer una perspectiva cristiana del deporte, dirigiéndose a quienes lo practican, a quienes lo ven como espectadores, a quienes lo viven como técnicos, árbitros, entrenadores, familias, sacerdotes y parroquias.

El evento de dos días en el Vaticano se inscribe, por tanto, en el camino que desde hace siglos une al Sucesor de Pedro, a la Santa Sede y a toda la Iglesia con el deporte y, en particular, responde a la llamada del Papa Francisco a su proyección social, educativa y espiritual. 

El papel del deporte

En la rueda de prensa de presentación del evento, celebrada esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el padre Alexandre Awi Mello, ISch -secretario del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida- recordó el papel y la función del deporte que, lejos de perseguir intereses biempensantes, está llamado a “poner en el centro a la persona humana en el marco de la comunidad de la que forma parte, superando las tentaciones de la corrupción y la mercantilización. En nombre de la amistad, el juego y la gratuidad, bienes que la política (regional, nacional e internacional) debe proteger y consolidar». 

En el fondo están las reflexiones que el Papa Francisco pronunció en la “Sportweek” a principios de 2021, que se pueden resumir en 7 conceptos clave: